Mirad qué artefacto. Ideal para las vacaciones de tipos como yo, una sabia combinación de Vesping y Caravanning. ¿La señora de la ventana vendrá de serie? Dios, lo que daría por tener uno :)
Ya sé que escribiendo la palabra "desnudo" desapareceré automáticamente de muchos buscadores con filtro familiar. Pero me encontré de casualidad con esta foto y me dije: ¡Qué narices! Evidentemente, soy el de la derecha. Os dedico este primer desnudo integral del que hay constancia aún a riesgo de que me investigue la Unidad de Delitos Tecnológicos de la Guardia Civil por tener colgada en la red una foto de un niño en bolas. Tranquilos, agentes, que soy yo, puedo demostrarlo. Como decía Shin Chan: "Piroliña, piroliña" (Si queréis ampliar -la foto, no la piroliña-, pulsad sobre la imagen, chicas). Foto: Samil Beach, 1974. (Algo han cambiado las cosas, todas las cosas, desde entonces). Feliz fin de semana.
Después de dos meses en el quirófano, aquí la tenemos. ¿Quién diría que tiene ya ocho años? Juntos las hemos pasado buenas y las hemos pasado putas. Nos estrellamos los dos entre la Fonte de San Antonio y la Virxe da Cerca, pero aquí seguimos. Los cirujanos la han dejado como cuando salió de la fábrica. Si todo se pudiera recomponer como una moto... Me voy a entrevistar a Juanes, todo un fenómeno que, a estas alturas del verano, tiene la camisa negra en estado lamentable..
Ayer me puse moro y se me dio por hacer un tabulé con cous-cous. Estaba pa cagalse y recibí aplausos y felicitaciones. Así que lo pongo aquí para uso público y, de paso, para no olvidarme. Las cantidades dan para comer cuatro, aunque estaba tan rico que nos lo zampamos entre dos. La preparación no lleva ni veinte minutos.
A propósito del post de abajo, ya hay réplica del lector que ayer le pidió a Dios por mí y por el abad de Oseira. Y dice así:Querido periodista:(Grabado: Confesionario. Camino del Cielo en Lengua Mexicana. P. F. Martin de León. Diego López (Mexico City, 1611)
No soy de los que se retractan por las cosas que dije, lo dicho, dicho está, y al que le quepa el sayo...
Tal ves no sea mucho mayor que Ud. y mucho menos más comprometido con la misión apostólica, pero quiero hacerle un comentario que favorece la conversión. De donde vengo la alegría está no solo en las cosas de la vida, también en las cosas del alma, mis amigos no andan por ahi mostrando sus caraculos por no llegar a fin de mes con un buen plato de comida para sus hijos, dan el ánimo y la confianza que solo Dios puede crear.
Para terminar una anecdota: Un humilde sacerdote de pueblo que solia celebrar en la ciudad le decia al parroco de esta Iglesia. "Admiro la devoción y la muchedumbre que se reune a escuchar sus sermones Padre", y este le respondió, el que admira soy yo, por que cuando predico la Iglesia se llena de escuchas, pero cuando Ud. predica "los confesionarios se llenan de fieles"
Un fuerte Abrazo
A propósito de la entrevista con el abad de Oseira, he recibido un mail de un lector indignado. Manteniendo su anonimato, reproduzco sus argumentos y, a continuación, la respuesta que me ha salido del alma. Podéis opinar:He leido el articulo publicado el día de hoy en la contratapa del diario y he sacado una conclusión luego de los 2 segundos siguientes a la lectura: "QUE REVERENDA PERDIDA DE TIEMPO Y ESPACIO"La respuesta que le he enviado:
Cómo se puede ser tan irresponsable y tan poco comunicador; Lo primero es aplicable al Sr. Abad, quisiera decirle que tiene más vida interior mi hijo de 17 años, que sus comentarios marujescos.
Como padre de familia creyente, corrobore en el reportaje la misma sensación que dejan los sacerdotes en este nuestro tiempo, una apatía y un deshánimo en la evangelización propia de un ser satisfecho con lo que ha logrado comer todos los días y tener a fin de mes un salario digno de.., ya lo han logrado, para que seguir y profundizar y evangelizar aún con un reportaje en una contratapa de un diario que lo lee mucha gente.
Se ve en nuestro tiempo una actitud de que para que hacer más, para que evangelizar más, para que rezar más, si total la cosa está bien, BIEN MAL ESTA, donde la falta de jovenes en las iglesias es por falta de sacerdotes comprometidos, de Abades que no cuentan su alegría por su vida, por la gracia de DIOS de permitirles ser lo que son.
Lamento que nuestros hijos tengan una imagen tan pobre de DIOS que no puedan comparar la vida que llevan, buena o mala, con la verdadera vida Cristiana y comprometida con la salvación de los que nos rodean.
Ojala Jesus, nuestro SEÑOR JESUCRISTO, les dé una oportunidad más antes de vomitarlos por mediocres e irresponsables, desde mi pequeña oración pediré para que su FE sea tan importante como su Oración por los demás.
Con respecto a lo segundo, quisiera pedir disculpas por la dureza del comentario, lo que sucede es que a pesar de que el entrevistado no se de por aludido de su responsabilidad, la entrevista podría haberse realizado desde un lugar más importante que de la mesa de un cafe con un clásico de por medio, tal vez esten acostumbrados a no ser leidos, que el tenor de la encuesta no importa tanto, sino más bien la gráfica. A veces sucede lo que hoy alguien desea algo más que una charla de bar.
Le suplico me dispense el atrevimiento pero no podía quedarme con esa sensación de podría haber sido....
Querido lector:
Puede creerme si le digo que lamento profundamente haber provocado en usted un sentimiento tan negativo. Pero permítame que discrepe, y no seré yo quien defienda al abad porque, a fin de cuentas, yo soy un humilde periodista. Y empezaré por lo segundo; se equivoca de la cabeza a los pies -algo a lo que estamos acostumbrados los periodistas, por otra parte- al sacar conclusiones acerca de dónde o cómo se hizo la entrevista. Manejará usted información que no tienen el resto de los lectores si le digo que la charla la mantuvimos ¿en un café dice usted? ¡Gran error!: En la mismísima biblioteca sancta-sanctorum del monasterio cisterciense de Oseira. No había ningún clásico por medio, puede creerme, sólo el abad, un fotógrafo y un servidor.
Normalmente, no suelo dar explicaciones de este tipo sobre mi trabajo, pero ya que usted se ha tomado su tiempo, yo me tomaré el mío en -si me lo permite- una discusión sana y adulta.
¿Sabe qué conculsión saqué yo de la entrevista del abad? Pues que el abad demostró una cordialidad y un sentido del humor que no abunda en la sociedad, y mucho menos en algunos sectores de la Iglesia. Sólo encontré algo parecido cuando entrevisté, también para esa sección, al ex obispo de Mondoñedo Ferrol, Gea Escolano. ¿Y me va a decir también que Gea es sospechoso de carecer de vida interior? Le adjunto el enlace, para que la lea y saque sus propias conclusiones.
Supongo que, por la vehemencia que emplea en su discurso, no es seguidor habitual de la sección La Cara B, de la que soy autor. Se trata de una serie de entrevistas ligeras, amenas, en la que se trata, precisamente, de sacar esa "cara b" que tiene todo el mundo. ¡Seguro que usted también!
¿Acaso no puede un siervo de Dios sonreír ante las cosas de la vida? ¿Es necesario que la fe se acompañe siempre de esa sobriedad que -y lo digo como joven que soy- tanto rechazo provoca en las nuevas generaciones?
Habrá seguido el encuentro del Papa con la juventud de Europa. ¿Cree que que no se hacen chistes en estos encuentros? ¿Cree que no se habla de cosas mundanas, incluida Rocío Jurado? Como periodista con catorce años de ejercicio he tenido que cubrir encuentros de jóvenes católicos aquí, en Santiago de Compostela, y le puedo decir que he visto un sector de la Iglesia jovial y divertido: he visto a Rouco Varela, cardenal de Madrid, contar un chiste; he visto saltar en un balcón al arzobispo de Santiago de Compostela, Julián Barrio, jaleado por miles de chavales... He visto, en fin, un montón de vida exterior que, para nada, tiene que estar reñida con la interior.
Me acuerdo de Don José, cura de mi parroquia, Santa Lucía de A Salgueira, en Vigo; Don José llenaba la Iglesia porque siempre hacía alguna gracia ¡en medio de la misa! Y créame, uno iba a misa con otra cara. Con los salesianos aprendí a ver la liturgia de una manera bien diferente, con sacerdotes cercanos que traían a la iglesia a chavales como yo, atención ¡armados con guitarras eléctricas, un sintetizador y una batería! Y cantábamos, y aplaudíamos... Uno de aquellos salesianos del Colegio Hogar de Vigo, el padre Ignacio, también quería que le llamaran Nacho, como al abad. Tenía un seiscientos y hacía bromas de todo. ¡Ojalá pudiera haber entrevistado a don Ignacio entonces!
Termino, y disculpe de nuevo el haber abusado de su tiempo. Le aseguro que de la entrevista que mantuve con el Abad de Oseira -en el periódico sale un extracto, pero dura media hora- descubrí no sólo a un gran conversador, sino a una persona mucho más comprometida con la fe cristiana que muchos de los que veo comulgar a diario aquí mismo ,en la catedral de Santiago.
Querido amigo (que espero que, pese a tener distintos criterios, lo podamos ser igual); Creo, en definitiva, que el sentido del humor no está reñido con nada, ni de este mundo ni del otro. Y créame cuando le digo que etiqueta usted mal al abad de Oseira; yo acepto en eso la parte de culpa que me corresponde por sólo disponer de un espacio limitado. Pero tampoco es misión del periódico para el que trabajo catequizar o descristianizar a nadie. ¡Si tan sólo consiguiésemos que alguien se olvidase por un momento de sus problemas leyendo entrevistas como la del abad! Quedo a su disposición, agradezco de todo corazón su crítica y espero seguir contando con lectores a los que el periódico no les deje indiferentes. Reciba un cordial saludo.
Nacho Mirás Fole
Con que esas tenemos... Acabo de terminar con un parásito que disfrutaba, sin yo saberlo, de mi red inalámbrica doméstica. Ya sé que está muy bien eso de gorronearle los recursos a otros, y que yo mismo lo haría si pudiese. Pero cuando es uno el que soporta parásitos, la cosa cambia. Porque al principio ni los notas, pero acaban picando. Lo descubrí ayer, casi sin querer. Me desconecté de la red y ¡oh, sorpresa! vi como la luz del router, la que se enciende si estás "on line", seguía prendida a pesar de haber apagado el ordenador. Me puse manos a la obra y, al igual que las madres le encuentran liendres a sus hijos con un ojo casi clínico, yo encontré a mi piojo particular. La norma número uno de un parásito debería ser el anonimato. Pero esta pulga cibernética mía navegaba por mi red con su nombre: Miguel García. Lo siento, amigo Miguel, pero se acabó lo que se daba. Te he aplicado una loción de Filvit Champú y ya no podrás seguir navegando de gorra. No te culpo, has hecho bien. Pero recuerda que la poli no es tan tonta como creen los cacos. Puedes contratar tu propia adsl en cualquiera de estos proveedores: ya.com, terra.es, wanadoo.es... Fue bonito mientras duró, pero lo nuestro tenía que terminar, compréndelo. No sós vós, soy yo. (En la foto, una pulga común)
Tenéis que perdonar, pero esto de la novela por entregas requiere una constancia que no siempre está en la mano de uno. En el último capítulo, después de una desagradable conversación telefónica recriminándole a Elena lo que había hecho (o, mejor no había) en mi casa y con mis gatos, quedamos de vernos al día siguiente para arreglar lo del dinero y, si acaso, hablar del asunto.
Estamos enteros de milagro. Pero la experiencia que nos tocó vivir ayer, en Laxe, a un servidor y a la fotógrafa de La Voz de Galicia Ana García es de las que dejarán marca, aunque habrá que hacer por olvidar. Cubríamos para el periódico la procesión marítima de la Virgen del Carmen, información que podéis leer en La Voz del 18 de agosto. Sin entrar en detalles, las circunstancias quisieron que la atención de la fiesta se desviase hacia un incidente que pudo costar vidas, pero que se quedó en un susto: el naufragio real, nada de simulacros, de una de las embarcaciones que participaba en la procesión. Hasta entonces, todo había ido como la seda y la gente de Laxe se había deshecho en atenciones con nosotros; incluso nos habían dejado navegar en el barco donde va la imagen, el lugar más codiciado de la fiesta.
