30 de junio de 2006

Quince años

Mala cosa cuando los que nos dedicamos a esto de informar nos "señoritizamos". De contar lo que otros te cuentan a contar lo que tú mismo has visto hay una notable diferencia y, estoy convencido de que el el lector lo nota. Ya sé que las comparaciones son odiosas, pero no me resisto a colocar aquí dos ejemplos de una misma noticia contada por dos medios. En la información A, el redactor llama por teléfono a la policía, la policía le cuenta una incidencia y el periodista la escribe tal cual, sin sacarle chicha, sin mover el culo de la silla, cual funcionario que cubriera un expediente. En el ejemplo B, un servidor pone en práctica la estupenda costumbre de largarse de la redacción y de pisar la calle, y el resultado es bien diferente. Las cosas están ahí, sólo hay que ir a buscarlas. No intento con esto dar clases de nada; sólo digo que, el día que pierda interés por acudir a donde ocurren los acontecimientos, por verlos con mis propios ojos, ese día le pediré la cuenta a la empresa y me dedicaré a otra cosa. Después de estos quince años -porque todo esto viene a colación de que hoy se cumplen 15 años desde que crucé por primera vez la puerta La Voz de Galicia, en 1991- no he perdido las ganas de meterme donde no me llaman, de ir a donde nadie me espera, de complicarme incluso la vida por hurgar en sitios inconvenientes. No está mal que uno siga vibrando con su trabajo después de quince años ¿a que no? En eso soy afortunado, es cierto, contar historias, y perdonad que sea soez, me la sigue poniendo dura; erecciones naturales, sin pastillas. ¡Y además me pagan por ello! El caso es que, a partir de esta tarde, me declararé oficialmente de vacaciones. Pero seguiré atento a lo que ocurra. El martes cumpliré 35, esa edad que tiene una rima difícil. Es un buen momento para hacer balance y, la verdad, es que no me puedo quejar, incluso a pesar de los malos momentos. Buen verano, no olviden supervitaminarse y mineralizarse y, sobre todo, tengan cuidado ahí fuera. (La foto la hizo Tino Viz en 1991 cuando la delegación de La Voz estaba en la rúa do Vilar. Ahora tengo menos pelo, pero sigo mordiéndome las uñas)

7 repeniques, repenica ti:

Marcos Sanluis dijo...

Ir, ver y contar, que decía el maestro. O como dices tú, meterse donde a uno no le llaman. Estoy convencido de que nos inundan el fax y el correo electrónico a comunicados para que nos quedemos en las redacciones. Pero nuestro trabajo está en la calle. Debe estar en la calle. Como los de Canción triste de Hill Street.

joseph folch dijo...

Joder neno, ya pareces el Pérez-Reverte. Por cierto , aun te debo el de Reyes, así que lo juntas con el del 4 de Julio y me dices algo.

crazycabuxo dijo...

Meu! Creo que tambien te han cambiado el monitor, eh? je je je

ictioscopio!! dijo...

eu tamén fago os 35 a semana que ven :)

oko dijo...

considérate afortunado. eu non aspiro a ser feliz como xornalista, nin sequera sei se aspiro a ser xornalista, porque o panorama nolo pintan moi chungo... non cres?

kimiko dijo...

Mirás, enhorabuena por el cumpleaños (born on the 4th of july!) y especialmente por los quince años en La Voz.

Tu nota acerca de los New Yorkers estacionando en la escalinata me hace recordar otra magnífica noticia de hace diez días: en Tenerife, la policía municipal detiene a tres ocupantes en un ciclomotor, para descubrir que el ocupante del medio es una cabra, que eso sí, llevaba puesto el casco reglamentario.

Qué pena que no ocurriera en Santiago. Me asusta pensar en lo que hubieras podido hacer con ese material!

Apertas desde Madrid.

Dani Basteiro dijo...

Felicidades, por los 15, los 35... Estás acercándote peligrosamente a la condición de ejemplo, de tipo del que (aunque erecto) se puede aprender