27 de febrero de 2006

Siguen llegando...

Más contribuciones para el certamen "Hai roupa tendida". A ver si entre todos hacemos de esta cosa un fenómeno mediático... Tres mujeres estaban detrás de los tres objetivos que captaron estos momentos de clareo:


Autora: L. Dopazo Ruibal
Título: Á beiriña do río
Lugar: Lavadeiro de Marín
Año: 2006

Otra más:


Autora: Siloam
Título: "Vigo Bravú, AC (antes de Corina)" -El título lo pongo yo, no la autora-
Lugar: Zona no urbanizada de la Gran Vía de Vigo (Mantelas Street, Riobó y alrededores)
Año: 2006 (mira que se me hace familiar la zona....)

Y otras tres de Luísa:


Título: Estendedoiros
Autora: Luísa Diéguez
Lugar: Cerca del Rossio, Lisboa
Año: 2005





Título: Balneario Público
Autora: Luísa Diéguez
Lugar: Barrio da Alfama, Lisboa
Año: 2005






Título: F.C. Porto
Autora: Luísa Diéguez
Lugar: Oporto, beiras do Douro
Año: 2005

(Todas las fotos están ya disponibles en diapos a través del enlace de la izquierda, pulsando encima de la lavadora)

26 de febrero de 2006

Casares y el tema que nos ocupa

Alguien me preguntaba el otro día sobre el doble sentido de la expresión "Hai roupa tendida". Yo estaba convencido de que era una frase de uso común, y de que en todas partes se utilizaba para advertir al interlocutor de que debería morderse la lengua ante la presencia de alguien que no debería escuchar lo que dice o está a punto de decir. Se usa sobre todo con los niños cuando se habla inoportunamente de Reyes Magos, Papá Noel o del Ratoncito Pérez, por ejemplo. También de sexo o, en general, de cualquier cosa que no convenga que escuchen los pequeños chivatos que son siempre los chavales. Pero, ya que estamos, he querido recuperar una columna del difunto Carlos Casares publicada en La Voz de Galicia en el año 2000, y que dice así:

Protección
Carlos Casares
15/09/2000

A miña tía Elvira, que debía ter vocación de cura porque lle gustaba moitísimo participar nas misas en voz alta, como se fose predicadora, era moi coidadosa coa inocencia dos pequenos. Cando estaba de tertulia coas amigas e andabamos os nenos arredor, se alguén falaba de algo que ela estimaba que non debiamos escoitar, pronunciaba unha frase que automaticamente puña as nosas antenas en garda, dispostos a non perder detalle: «Hai roupa tendida». Desa maneira prestabamos atención a cousas que, en caso contrario, terían pasado inadvertidas.
Unha versión laica e moi intelixente dese costume de outro tempo vinna o outro día en Vigo, mentres tomaba café na terraza dun bar. Nun momento, pasou por diante un coche pequeno pero aparatoso, coas ventaniñas baixas, unha música atronando, mesmo como se fose unha discoteca, e un conductor con gafas de sol, moi orgulloso non sei de qué, quizais do zafarrancho que metía. Unha señora que estaba perto da miña mesa, acompañada dun neniño, cando viu que este quedaba mirando para o coche, díxolle: «Dile al señor del bar que quieres más patatas fritas».

Por cierto, los que habéis anunciado vuestra intención de mandar fotos para el primer certamen fotográfico "Hai roupa tendida", no sé a qué estáis esperando. Podéis enviar vuestras contribuciones de tendederos curiosos del mundo a mirasfole@yahoo.com. Ya tengo decidido el premio y, en cualquier momento, cerraré por decreto el plazo de presentación de originales.

24 de febrero de 2006

Y ooootra más... (esto marcha)


Título: Roupa limpa, parede costrosa
Año: 1998
Lugar: rúa Bami, El Carmen (Madrid).
Autor: Uxío Broullón.

Gracias, Uxío. Voy a dedicar la próxima media hora a crear un álbum en Flickr o algo parecido para que podáis ver todas las fotos juntas. Podéis seguir mandando vuestras contribuciones a mirasfole@yahoo.com. Ah, y no os hagáis grandes ilusiones con el premio, aunque yo creo que puede ser un bonito recuerdo ;)

Nuevo aspirante al premio "Hai roupa tendida"

Para que después digan que tender la ropa no es un deporte de riesgo...


Título: Secado por la vía rápida
Año: 2001
Lugar: A Sionlla-Santiago
Autor: Paco Rodríguez

Enviad vuestras fotos a mirasfole@yahoo.com

23 de febrero de 2006

Nueva entrega del concurso "Hai roupa tendida"


Título: Tendal con experiencia relixiosa
Autor: Luísa Diéguez
Lugar: Barrio da Alfama, Lisboa (Portugal)
Año: 2005

¡Una nueva contribución al concurso "Hai roupa tendida". Por cierto, aprovecho para recordarle a todos los que tenían el propósito de participar que a ver si lo hacen, que no decaiga. Mirad qué cosas más maravillosas se pueden encontrar por ahí. La autora de esta foto reparó en un "tendal patriótico", un "totum revolutum de santos, virxes, flores de altar, pastores de Fátima, bandeira portuguesa e bragas talla XXXL". Desde luego, mira que le dan vistosidad a los tenderetes las fajas de siete leguas. Gracias Luísa, de todo corazón.

22 de febrero de 2006

La vida es un suceso

Qué profesión más entretenida: el lunes de la semana pasada revienta una pirotecnia; a mediados de semana toca ver cómo los bomberos arrancan de un gurruño de hierros al conductor de un BMW estrellado en la AP-9; hoy le revienta una rueda a un avión que acababa de salir de Vigo y tiene que aterrizar en Lavacolla; accidentes de tráfico, de tren, de helicóptero, de avión, de moto, de globo incluso, atropellos, tiros, apuñalados, malos tratos, derrumbes, inundaciones, juicios, robos, atracos, estafas, crímenes pasionales, venganzas, ajustes de cuentas, decomisos de drogas, autopsias, redadas en puticlubs... Sí señor, llevo acumuladas grandes experiencias. Como el niño de la película, estoy en condiciones de decir aquella famosa frase: "En ocasiones, veo muertos". Y es que no hay que olvidar que vivir mata.

20 de febrero de 2006

Interrogatorio

El juez: ¿Y cómo recogió estas declaraciones?
Nacho: Por teléfono
J: ¿Tiene una grabación?
N: No, sólo mis notas, las traigo encima
J: ¿Las frases entrecomilladas son literales?
N: Lo son.
J: Firme su declaración y puede marcharse, buenos días.
N: Buenos días.

Más o menos -lo aclaro, no vaya a ser que alguien me acuse de no ser literal- esto es lo que ocurrió esta mañana. Y para eso, desde las 11 hasta más tarde de las 13 en el juzgado. Las notas, ni las vieron. Pero el sistema funciona así y, si te citan, vas. Que no se diga que no colaboro con la Justicia....

19 de febrero de 2006

Donde dijo digo, dice Diego, el muy...

Mañana tengo que ir a declarar al Juzgado como testigo, y eso es algo que odio profundamente. Y más cuando es por un motivo profesional. Resumo: Llamé a alguien para que me contase algo que le había ocurrido y publicarlo en el periódico. Escribí lo que el individuo me contó y, evidentemente, salió publicado después de haber pasado todos los controles preceptivos. Al día siguiente, eso que alguien decía en el periódico se volvió contra él y un segundo alguien denunció a alguien. El tipo optó por la solución más fácil: negar a la mayor y asegurar ante el juez que nunca dijo tal cosa y que yo tergiversé sus palabras y escribí lo que me dio la gana, porque los periodistas somos unos manipuladores, unos troleros compulsivos. Evidentemente, no hay grabación, sólo mis notas. Así que es su palabra contra la mía y tengo que perder toda la mañana para hacer lo único que puedo hacer: ratificar que lo dicho, dicho fue, y que todavía no escucho voces en la cabeza -aunque todo se andará-. Tirar la piedra y esconder la mano no es tan grave como tirar la piedra y echarle la culpa a otro. Ojalá la Justicia lo ponga en su sitio, por mentiroso, por cobarde y por hacernos perder el tiempo al juez y a mí.

17 de febrero de 2006

La cárcel

Estoy viendo en Cuatro el reportaje "En la cárcel. Confidencial". Qué duro. ¿Cómo puede haber quien considera que una condena de cuarenta años a la sombra, por muy cruel que sea el delito, es poca condena? En el documental sale gente que lleva 17 años presa. Y entonces pienso en todo lo que he hecho en estos últimos diecisiete años y me imagino qué habría sido de mí de haber visto la vida a través de unos barrotes. Y os juro que me entra un acojone... La cárcel es un sitio terrible, una de las peores cosas, estoy convencido, que le pueden pasar a alguien en la vida. Dudo mucho de su labor rehabilitadora aunque, viendo el reportaje, creo que no estoy autorizado ni siquiera un poco para opinar de la prisión, ése es un derecho que le corresponde únicamente a quienes están dentro. Yo no sé cuál es la alternativa, pero desde luego la privación de la libertad es algo que me supera. Sólo hay algo que me impresiona todavía más: la facilidad con la que algunas personas hacen apología de la peor condena, la que no es más que un asesinato legal -no aquí, por suerte-: la pena de muerte. Leo esta carta en La Voz de Galicia y, con perdón, se me cae el alma a los pies. Y el tal M. García estará orgulloso. A veces me avergüenzo del género humano; un tipo que está dispuesto a matar a otro que ha matado antes no es mejor que cualquier otro asesino. Ya sé, no aporto alternativas, porque no las tengo. O porque, quizás, no las hay. Pero la pena de muerte nunca. Admito que soy un demagogo en esta materia pero, si rechazar la pena de muerte es, como dice el tal García, una actitud infantil, entonces reconozco mi complejo de Peter Pan, pero me niego a pertenecer a un mundo gobernado por la ley del Talión.


14 de febrero de 2006

I Concurso "Hai roupa tendida"

Se me ha ocurrido una idea para fomentar la participación en www.rabudo.com, a ver qué os parece. A raíz de haber escrito el post del viaje a Portugal, tendedero en la torre de Lapela incluido, una de las fieles lectoras de este espacio que yo me guiso y yo me como me envió una fotografía en la que dejaba claro que no hace falta viajar a Portugal para ver ropa tendida en los lugares más inverosímiles. Muchas gracias, Margarita. Y entonces se me encendió la bombilla: Declaro formalmente abierto el I Gran Concurso Fotográfico de Tenderetes del Mundo "Hai roupa tendida" (una expresión cuyo doble sentido siempre me hizo mucha gracia). Como el certamen es improvisado, el premio también lo será. Simplemente os animo a que mandéis a mi correo aquellos tendederos de ropa que os hayan hecho gracia. El jurado, compuesto por mí mismo y alguna persona democráticamente decidida a dedo -alguna ventaja tenía que tener el dueño- valorará la originalidad del tenderete. Y el trabajo será colgado de inmediato en el blog. Podéis enviar las fotos a mi correo: mirasfole@yahoo.com Quién sabe, en función del éxito, lo mismo se hace eco la prensa (risas) y nos hacemos famosos todos. Las fotos podrán ser enviadas firmadas con un nick o con el nombre real del autor, especificadlo en el mensaje, así como el lugar donde haya sido tomada la foto y, por supuesto, un título sugerente. Confío en vuestras contribuciones para conseguir sacar a relucir todos los trapos que os encontréis por el mundo adelante. Seguro que Acedre o Espiñete tendrán material de Estados Unidos; Kate de Carboeiro; Kiko Novoa de Suecia... ¡Participad! Ya se me está ocurriendo un poco cómo puede ser el premio...
Y, para abrir boca, ahí va la primera contribución:

Título: "Non só en Portugal pasan certas cousas"
Autor: Margarita
Lugar: Biblioteca de Nigrán
Año: 2005

Y, con la misma, el segundo concursante (esto se va a animando):



Título: "La colada del cura charro"
Autor: Xesús Fraga

13 de febrero de 2006

Las tanguitas de Afonso Henriques

Son las 11.15 y llevo cinco horas trabajando. Me sacaron de la cama a las 6.30 porque había explotado la pirotecnia de Calo. Ha sido un completo desastre aunque, dentro de lo malo, todos los vecinos tienen los dientes en su sitio, que no es poco. La única víctima mortal es el perro guardián, que reventó literalmente sin que nadie sepa todavía, a esta hora, qué es lo que ocurrió. Aunque ya podéis leer cómo fue la cosa en las ediciones digitales, mañana daremos buena cuenta del sucedido.
Así las cosas, sin duchar todavía por culpa de una avería en la caldera que un señor de gafas está a punto de reparar, haré un breve resumen de un fin de semana estupendo en el que descubrimos la Ecopista, un viejo tramo ferroviario entre Valença y Monçao convertido en camino para peatones y bicicletas. Nos alojamos en un hotel terrible, amueblado con los restos del trastero de las películas de Almodóvar, de nombre Residencial Atlántica. Tampoco es que haya mucho donde elegir en Monçao, y como íbamos a lo que íbamos, arreglamos. La pista está realmente bien y es muy recomendable. Desde Santiago se tarda hora y media en llegar a Monçao. Una vez allí, hay que buscar el antiguo trazado ferroviario que te lleva a Valença. La primera parte, desde Monçao a Nossa Senhora da Cabeça, todavía no está acondicionada. Son casi cinco kilómetros por una pista de tierra, pero en llano y sin grandes complicaciones para una bicicleta de montaña. A partir de ese punto, la ruta discurre durante unos trece kilómetros perfectamente asfaltada hasta desembocar frente al supermecardo Lidl de Valença. No contentos con hacer todo el trayecto, ida y vuelta, el sábado, repetimos el domingo. Así que en dos días nos metimos un total de 84 kilómetros, que no está mal para llevar un mes sin poner el culo sobre la bici. Aunque en algunos tramos es sombría, la Ecopista discurre casi paralela al Minho y descubre unos paisajes increíbles. El único problema que le vi son las vallas que colocan cada poco para evitar que se cuelen motos y coches. Te rompen un poco el ritmo e incluso, a veces, te tienes que bajar de la bici para pasar, aunque es una pega menor.
De todo lo que disfrutamos este fin de semana me quedo con dos cosas: las cenas del restaurante Danaide de Monçao -a nueve euros por cabeza y todo buenísimo- y la visita a Lapela, una aldea a medio camino entre Valença y Monçao donde tomé las fotos que veis a continuación:



Sólo en Portugal se pueden ver cosas así: ropa tendida en una torre medieval, sobre los restos de un castillo que mandó construir el propio Afonso Henriques. Quizás porque a los de Lapela se la pela, allí estaban la faja de la señora María y las tangas de su hija, secando al viento, como estandartes que adornaran el escenario de un torneo. ¿Qué cara habría puesto don Afonso de haber encontrado semejante lote sobre su torre del homenaje? No sé si se habría asustado más por las tangas o por la faja, prendas cualquiera de las dos inexplicables y de dudosa función hacia el año de mil ciento y pico. El caso es que ahí estaban, las interioridades de la familia Almeida aireándose sobre novecientos años de historia de Portugal. A todo esto, la torre de Lapela está considerada Monumento Artístico Nacional, así que hablamos de fajas y tangas protegidos. De verdad, además de la Ecopista, la visión de este catálogo histórico-artístico de lencería lusa ya ha servido para justificar el viaje.

10 de febrero de 2006

El embajador y yo

Ya tengo línea directa con el Cielo.

Sin la venia

Llevo buena parte de la semana cubriendo un juicio. El acusado tiene que responder por el "homicidio imprudente" de un hincha del Dépor ocurrido en el año 2003. Resumiendo, alguien le arreó una buena patada a alguien, y alguien murió a consecuencia de aquello con el hígado reventado. Y lo que tienen los juicios es que lo que un día te parece clarísimo, que no hay más que hablar, al siguiente te parece todo lo contrario, depende de quien declare. Y aunque es el juez el que decide, la cantidad de mentirosos que desfilan por los tribunales de todo el mundo es absolutamente alucinante. Todos lo sabemos, pero a veces salta tanto a la vista que uno siente una mezcla de vergüenza ajena y rabia por gastar el dinero de todos en darle palique a un trolero que te puede arruinar la vida. En el caso que nos ocupa he escuchado, y no exagero, a más de media docena de tipos que, si fueran de madera, en vez de nariz tendrían el mango de una escoba. Mentiras, contradicciones, manipulaciones, montajes... Todo vale para salvar los muebles o para cargarle el muerto, literalmente en este caso, a otro. Y también llega a ser escandaloso cómo unos señores letrados articulan las más increíbles patrañas a cambio de los correspondientes honorarios, y hablo en términos generales, no específicamente en este asunto.
Y hay otra cosa peor en los juicios: el poco respeto que se tiene a las víctimas y a sus familias. En la sala donde se sigue la causa del hincha, he visto esta semana a dos padres destrozados que tienen que revivir el dolor del hijo muerto. No tienen la certeza de que el del banquillo sea el responsable, pero no les queda más remedio que cargar con la duda y encararse, un día tras otro, con el tipo que lo mismo pudo ser que pudo no ser el que mató de un patadón al heredero. El sistema no ha previsto ningún mecanismo para aligerar el sufrimiento, alguna manera de evitar que no se mezclen en salas y pasillos los culpables -a veces supuestos, a veces confesos- con las víctimas. Esa posibilidad no se contempla porque eso sería humanizar, y humanizar cuesta dinero.
Otra cosa que aborrezco es el trato que la mayor parte de los letrados le dan a quienes tienen que pasar por el duro trago de ser testigos o de ser acusados. Fiscales que te menosprecian en cada pregunta, abogados que se dirigen a ti como si fueras idiota, jueces que parecen olvidarse de que trabajan con personas y no con ultramarinos... No me refiero exactamente a este caso, es más bien una reflexión general.
¿Y qué me decís del vocabulario? La Justicia española está en las cavernas, llena de palabros y de expresiones grandilocuentes que, estoy convencido, sólo tienen una misión: acojonar. "Con la venia de Su Señoría"; "¿No es más cierto que....?" "La noche de autos" (¿autos de fe, acaso?)
Yo creo que, si embargo, que lo más antinatural de los juicios es que, si en todo grupo acaban creándose lazos entre sus miembros, por el roce, por el contacto, en una vista oral, por muchos días que dure, el juez siempre será Su Señoría y el acusado, Don Nadie.
Sólo a veces se producen pequeñas situaciones que le devuelven la humanidad a quienes tienen la capacidad de juzgar a sus semejantes. El otro día, por ejemplo, me sorprendió la sonrisa del presidente de la sala cuando se dio cuenta de que la cámara que lo graba todo, movida para no recoger la imagen de un testigo protegido, llevaba un rato enfocando únicamente al cuadro del Rey que corona el estrado. Otro magistrado hizo un comentario mirando hacia arriba y entonces, ¡oh milagro!, los de las togas volvieron a ser humanos. Un segundo, uno solo.
Está muy reformar las leyes, el fondo; pero va siendo hora de meterle mano a la forma. Es la opinión de uno que, como todos, es un acusado en potencia; difícilmente un juez.

8 de febrero de 2006

Fuera política y otras hierbas

Se acabaron, por mi parte -y hasta que se me hinche otra vez la vena- las discusiones filosóficas, políticas y religiosas. No es éste el fin de este blog, que para eso ya sobra a donde ir. Así que vuelvo a los orígenes para comentar que lo de la búsqueda inmobiliaria está en avanzado estado de gestación, que este fin de semana descubriremos el norte de Portugal en bicicleta y que ¡oh misterio!, esta mañana me ha salido una cana nueva. No, en la cabeza no, que de esas he perdido la cuenta. En un sitio mucho más llamativo y visible, al menos delante del espejo: ¡Dentro de la nariz! Menuda cara se me quedó esta mañana, cuando vi como el blanco vello asomaba en dirección al labio. Intenté arrancarla, pero no fui capaz. Así que me resigno a que, con el número 35 bailando ya sobre mi cabeza, lo de blanquear por todas partes será lo habitual. He decidido retirar del blog todo banner reivindicativo, desde la bandera de Dinamarca a la franja que pide un dominio para Galicia ya. Tengo la intención de desvincularme de las causas ajenas, y espero ir en la dirección correcta. Un día de estos, si tengo tiempo, os contaré algún entresijo de un juicio que estoy cubriendo para La Voz, digamos la "cara b" de una vista en la que se juzga la muerte de un hincha del Dépor ocurrida en Santiago en el año 2003. Seguimos en la brecha.

5 de febrero de 2006

Respuestas de Harris vía Varela

Para enriquecer con argumentos y no con dogmas el debate que nos ocupa, esto es, el cabreo desmedido de algunos musumlanes a propósito de unas caricaturas, recomiendo casi apasionadamente leer a Sam Harris, al que tan acertadamente trae a colación mi amigo Fernando Varela en este post, entrevista con Punset incluida. Hace tiempo que yo predico algunas cosas en la misma línea que Harris, aunque él argumenta y se explica muchísimo mejor. Yo también soy políticamente incorrecto y también cuestiono los dogmas; es mi derecho y no pienso renunciar a él por mucho que se molesten obispos, beatos, el Papa o el Imam de Fuengirola. (Iba a poner también María Santísima, pero igual me queman la Vespa, así que lo retiro, lo retiro, no he dicho nada).

Soledad y Míster Bean





Con la que se está montando a propósito de las caricaturas de Mahoma, me parece muy interesante rescatar este artículo de Soledad Gallego-Díaz, publicado en El País el pasado mes de noviembre.


Traigan a Mr. Bean a la escuela
Soledad Gallego-Díaz

Criticar a alguien por su raza es manifiestamente irracional, pero criticar su religión es perfectamente lícito. La religión es una idea e igual que se pueden ridiculizar y criticar las ideas políticas o estéticas de cualquier persona también se pueden criticar y ridiculizar sus ideas religiosas. Ésta fue la línea de argumentación del actor británico Rowan Atkinson (Mr. Bean) cuando compareció, a finales del pasado mes de octubre, ante la Cámara de los Lores británica para pedirles que votaran en contra de un proyecto de ley, aprobado ya en la Cámara de los Comunes, que penalizaba tanto la incitación al odio racial como la "incitación al odio religioso". Los lores terminaron rechazando la ley por una amplia mayoría de 260 votos contra 111 y devolvieron el texto al Gobierno de Tony Blair para su nuevo estudio y modificación.

La discusión que planteó y alentó Mr. Atkinson por todos los medios a su alcance fue muy interesante. Odio puede significar desear el mal a alguien, algo, sin duda, rechazable, pero también una aversión, rechazo o antipatía extrema hacia algo. ¿Qué tiene de malo sentir rechazo o antipatía por una religión, especialmente si las enseñanzas de esa religión son irracionales o abusivas respecto a los derechos humanos?, se preguntaba el actor. Uno no puede elegir su raza, pero sí las ideas que defiende y no basta creer en ellas muy sinceramente para quedar por eso protegido contra la crítica o, incluso, contra la burla. Lo que pueden exigir las personas religiosas o los representantes de las religiones es respeto a su propia libertad de expresión, algo que no se atribuye a grupos, mayorías o minorías, sino simplemente a cada uno de los individuos. Para demostrar que no se persigue a la Iglesia católica o al islam no hace falta blindarlos contra la aversión que pueden producir algunas de sus enseñanzas; basta con respetar el derecho a la libre expresión de cada uno de los católicos o de cada uno de los musulmanes, defendía Atkinson.

La verdad es que ahora que se discute tanto en España sobre la exigencia de la jerarquía católica de que la enseñanza de la religión en las escuelas financiadas por el Estado (públicas o concertadas) sea computable a la hora de establecer los currículos escolares, sería la ocasión perfecta para plantear simultáneamente la importancia de enseñar también a los jóvenes el espíritu de la crítica de las ideas, incluidas las religiosas. Puesto que son ellos quienes han reabierto una polémica que estaba adormecida, ¿no sería fantástico aprovechar la ocasión y traer a Mr. Bean al Congreso y a todas las escuelas españolas?

Entre nosotros, y a falta de un payaso tan magnífico, quizás se podía pensar en promover ante la Comisión de Educación del Congreso una serie de comparecencias como las que solicitaron en su día los extravagantes y sorprendentes lores. Así, por lo menos, tendríamos ocasión de oír a quienes piensan que las creencias religiosas deben ser tratadas como cualesquiera otras. Igual que en las escuelas no se debe hacer proselitismo de izquierda o de derecha, (ni, esperemos, proselitismo nacionalista) ni se permite a los partidos políticos enviar a sus representantes para exponer ante los jóvenes o adolescentes las bondades de sus doctrinas, así tampoco debería permitirse el proselitismo religioso. En eso, como en ser de izquierda o de derecha, del Real Madrid o del Barcelona, lo lógico es que tengan más influencia el hogar y los amigos.

Y a la espera de que los planes de estudio incluyan la ansiada formación del espíritu crítico (¿quizás una enseñanza de las que se llaman ahora transversal, es decir que atraviese por igual todas las asignaturas?), sólo queda lamentarse, como aquel joven cooperante que veía morir de sida a decenas de jóvenes africanos de ambos sexos, mientras que en el Vaticano se seguía denostando el uso del condón. (Según los últimos datos de Onusida, 570.000 niños morirán este año por culpa de una infección que se transmite básicamente por vía sexual). Decía aquel joven: "Lástima que no exista el infierno". solg@elpais.es

4 de febrero de 2006

Libertad de expresión

Ya sé que no vale de nada y que lo que yo escriba aquí importa un bledo, pero me solidarizo con los compañeros de la prensa danesa,con el personal de las embajadas incendiadas, con el director cesado de France-Soir y con todo aquel que defienda, por encima de todo, la libertad de expresión. Ya está bien de movidas en el nombre de cualquier Dios. Y ya está bien de calificar de "provocación" lo que no es más que libertad de expresión. Por mucho que hieran, las palabras no matan. El integrismo sí.
Y si tan ofendidos están, apliquen el justo principio de igualdad de armas y contraataquen con la pluma, nunca con el cuchillo. ¡Libertad de expresión!

Los comentarios desaparecen

Por favor, si alguien sabe por qué me están desapareciendo los comentarios escritos, que me diga qué ocurre. Llevo todo el día seriamente mosqueado. Si no es posible en un comentario -ya que se borran- que venga la ayuda a través de mi correo electrónico mirasfole@yahoo.com. Gracias

Memorias de África

Kate colocó en su blog un post en el que enumera, en grupos de cuatro, trabajos que tuvo, lugares en los que vivió, películas que sería capaz de ver una y otra vez... Yo le contesté con mi propia contabilidad, también en grupos de cuatro. Pero en el apartado "Sitios en los que he estado de vacaciones" no encontré hueco para éste. Es algún lugar del desierto del Sáhara. La foto la saqué hace casi tres años. Nuestras sombras no han sido nunca tan alargadas como lo fueron en aquella arena. Igual va siendo hora de volver a África... no sé, propongo ;). Pretendo retomar la idea original de colocar en este blog los capítulos ya escritos -uno, que no para- de los viajes que hemos hecho en estos últimos cinco años. Es posible que censure alguna parte, pero la selección puede ser útil para cualquiera que se decida a embarcarse en alguna travesía similar. Por el momento, en mis memorias viajeras hay:

-Un viaje a Sevilla y a Córdoba
-Un viaje a París, Hidelberg, Luxemburgo, Trier, Praga, Dresden, Berlín...
-Un viaje a Normandía y Escocia atravesando en coche el Reino Unido
-Un viaje a la costa azul y a Italia
-Una travesía andaluza por tierras de Jaén
Y alguna otra cosa. En todos tomé notas y escribí informaciones que consideré útiles salpicadas de reflexiones, vivencias, anécdotas y chorradas que se me pasaban por la cabeza. El resultado son algunos cientos de páginas que estoy dispuesto a compartir, siempre y cuando consiga trasladar a este formato cibernético las que están escritas a mano, que no son pocas. Lamento no haber dejado nada por escrito de los viajes a Nueva York, a Finlandia (dos veces), del crucero por el Mediterráneo como músico en un trasatlántico ruso (crucero que dirigía, por cierto, Mari Curz Soriano) o de la primera visita a Londres. No me considero un gran viajero, pero sólo por falta de dinero, claro. Ahora bien: con no demasiados cuartos se pueden hacer grandes cosas, ya os lo demostraré. Mira, me he calentado. Así que voy a empezar a seleccionar material que pueda serle últil a alguien.

(Foto: Nacho Mirás, desierto del Sáhara, marzo de 2003)

1 de febrero de 2006

Yo facha

Venga, para que os descojonéis un poco. Bien podría ser un infiltrado en una banda neonazi, o el hijo bastardo de Torrente, o una mezcla de Papuchi (que en paz descanse), un guerrillero de Cristo Rey o, mismamente, el cuñado de Martínez el Facha. Manda truco lo que pueden hacer unas gafas de esas que llevan ahora las chavalas... Fue ponérmelas y me entraron unas ganas de dar un golpe de estado... Menos mal que me las quité y se me pasó. Qué horror, veo la foto y no me reconozco. Si mi abuelo el comunista levantara la cabeza...
(Foto, esta tarde, en La Voz, David G.)

El comisario

Éste sí que es un policía y no el ortopédico Horatio Caine. Durante todos estos años he conocido a varios comisarios y la verdad es que ninguno se parece ni siquiera un poco a Gerardo Castilla, "El Comisario". Es más; de todos los maderos que conozco, y no son pocos, el más poli de todos es Tito Valverde. Y aún diría más: el comisario Castilla es incluso el más guardia civil de todos los beneméritos con los que he tratado, y tampoco la cifra es despreciable. Conclusión: la ficción quizás no sea mejor que la realidad, pero desde luego es mucho más creíble.