29 de noviembre de 2006

Más motos

R. Q. me manda esta estupenda contribución al concurso fotográfico que, a este paso, seguirá recibiendo originales algún mes más. Está sacada en el barrio de San Telmo, en Buenos Aires. Gracias R., me encanta. Y lo que más me gusta es que te hayas acordado de mí desde tan lejos. Bicos.

27 de noviembre de 2006

El secreto del portero

Con las cosas que pasan ahí fuera ¿quién necesita ficción? El sábado, en un cumpleaños, me contaron una historia. Yo sólo voy a adobarla un poco, pero la base es real.


El secreto del portero. Dedicado a Maribel Fontán.

El cartel apareció colocado en el espejo del ascensor, como de costumbre: "Se convoca a los señores propietarios a la junta general extraordinaria que se celebrará, Dios mediante, el próximo viernes a las 20.00, en primera convocatoria, y a las 20.30 en segunda. Por lo delicado del asunto a tratar, se ruega puntualidad. Procuren, por favor, dejar a los niños en casa".
El cartel subió y bajó en el ascensor todos los días de la semana con todos los vecinos de la finca, arriba, abajo, arriba, abajo otra vez...
El mensaje se fue quedando en la memoria colectiva de la comunidad, igual que las letras de una minúscula chapa situada junto a la botonera, y que decía aquello de "4 personas, 300 kilos".
-Buenas tardes, Rogelio
-Buenas tardes, doña Amalia
-Y mire, Rogelio, ¿usted sabe quién ha convocado la junta del viernes?
-No sé nada, doña Amalia, desconozco quién ha podido colocar el cartel.
-Nada bueno, Rogelio...
-No será nada, doña Amalia
-Buenas tardes, Rogelio
-Buenas tardes, doña Amalia.
Aquel bloque del centro de Pamplona era el templo de la educación. Desde el primero al sexto, en cada uno de sus pisos pisaban los pies de cristianos viejos y chavales de lazos y catequesis, de una docena de familias de escapulario y misal que, custodiados durante cuarenta años por el fiel Rogelio, compartían aquel edificio como quien habitara un templo impoluto, con solemnidad, rectitud, buenas maneras y un anuncio en el portal que decía bien clarito: "No se admite publicidad, excepto la hoja parroquial".
La imagen de San Josemaría, el santo con gafas, velaba dentro de cada casa por las almas de sus moradores, entregados pública y privadamente a la obra del siervo de Dios. PTV: Pamplona de Toda la Vida.
"El viernes, a las 20.00 en primera convocatoria..."
Después del lunes vino el martes, detrás el miércoles y luego llegó el jueves. Los días sólo fueron echando incertidumbre a aquella convocatoria extraordinaria, anunciada sobre el cristal del ascensor como quien publicita un funeral. "A las 20.00 en primera convocatoria... procuren dejar a los niños en casa..."
-Buenos días Rogelio.
-Buenos días, don Francisco Javier.
-¿Has sabido algo de lo de la junta?
-Nada, don Francisco Javier. Si usted, que es el presidente, tampoco tiene idea, no sé quién habrá podido ser.
-Nada bueno, Rogelio.
-No será nada, don Francisco Javier.
-Buenos días, Rogelio.
-Que Dios lo bendiga, don Francisco Javier.
Las ocho de la tarde del viernes llegaron puntuales, después de una semana sin sobresaltos, gracias a Dios y al santo de las gafas, la mano derecha de Nuestro Señor.
No pasaban ni tres minutos de las 20.00 cuando empezaron a escucharse pestillos.
-Os quedáis en casa y no le abráis la puerta a nadie, que papá y mamá vuelven enseguida.
Los pobladores del edificio fueron bajando al vestíbulo. Doña Amalia, don Francisco Javier, la beata del quinto B, don Guillermo y su santa madre...
A las ocho y cuarto no faltaba nadie.
-¡Bueno!, dijo don Francisco Javier ¿Y bien?
Los vecinos se miraron, nadie respondió.
-Nada bueno, murmuró doña Amalia
-No será nada, doña Amalia, le contestó don Guillermo
De repente, se encendió la luz de la portería y se abrió la puerta.
-Buenas noches a todos.
-Buenas noches, Rogelio. Aquí estamos todos y nadie sabe nada. Me da que alguien nos ha tomado el pelo.
-No les han tomado el pelo -respondió Rogelio- Les he convocado yo.
Los vecinos volvieron a mirarse, perplejos.
"¿Usted, Rogelio? -dijo don Francisco Javier- no entiendo nada".
-Ahora lo entenderá.
Los vecinos se callaron, dejaron de mirarse los unos a los otros y enfocaron directamente al portero que, después de tragar saliva, comenzó a hablar.
-Antes de nada quería pedirles disculpas por tanto misterio, pero es que no se me ocurrió otra manera de hacerlo. Lo mejor es ir al grano... sí, al grano... a ver cómo se lo explico.
-Tranquilo, Rogelio, por el amor de Dios, di lo que sea, que somos de la familia
-Por eso, por eso, dijo Rogelio. Y, después de respirar hondo, se lanzó.
-Llevo cuarenta años como portero de esta finca. Los conozco a todos, a ustedes, a sus familias... He visto crecer a sus hijos, los he visto crecer a ustedes... Siempre he estado a su servicio, he sacado la basura puntual, he fregado la escalera dos veces a la semana, les he recogido la correspondencia...
Los vecinos permanecían atentos, como esperando el desenlace inevitable de la convocatoria extraña de Rogelio.
-Y el caso es que sólo tengo palabras de agradecimiento con ustedes.
-¡Y nosotros contigo, Rogelio!, añadió doña Matilde, la madre de don Guillermo.
El portero continuó: "Ha llegado el momento de decirles algo"
-¡Desembucha, por el amor de Dios!, dijo don Francisco Javier.
Rogelio continuó: El lunes no vendré. Ingresaré en una clínica y estaré, probablemente, un par de meses de baja. ¡La primera baja en cuarenta años!
Los vecinos preguntaron compungidos:
-¿Es grave, Rogelio? ¿Podemos ayudarte en algo? ¿Cómo no nos lo habías dicho?
-San Josemaría estará contigo, no te preocupes.
-Gracias, doña Matilde, pero no estoy muy seguro de si San Josemaría me comprenderá esta vez. No estoy enfermo, es otra cosa. Verán...
El portero se apoyó en la barandilla y por fin, sacando fuerzas de las entrañas, habló claro:
-Señores, el lunes me someteré a una operación de cambio de sexo, y nunca más seré Rogelio.

El aire se podía masticar. El silencio era absoluto. Nadie miró a nadie, nadie dijo nada.
-Así será y está decidido; a partir del lunes, su portero Rogelio morirá para siempre y Rogelio será por fin la Mari Luz que siempre quiso ser. No les pido que me bendigan, simplemente que me comprendan. Tenía que decírselo y se lo he dicho. Perdonden que haya sido de esta manera, pero no se me ocurrió nada mejor.
Rogelio caminó hacia atrás, se dio la vuelta y desapareció por la puerta de la portería de la que había salido. Cerró con llave y, del otro lado, se quedaron una docena de vecinos atónitos, paralizados. Nadie habló con nadie. Unos y otros, don Francisco Javier, doña Matilde, doña Amalia, don Guillermo... todos subieron las escaleras y dejaron en la zona común un eco sordo de pestillos y cerrojos.
Las semanas sin Rogelio se hicieron largas. Una agencia mandó a un sustituto joven, delgadito y educado que no sacaba el mismo lustre al balaustre, pero que cumplía más o menos con la misión del portero. A los niños les dijeron que Rogelio se había marchado al pueblo a causa de una enfermedad, y que quizás ya no volvería a trabajar. Los chavales, acostumbrados a los trucos de magia del portero de toda la vida, se quedaron chafados y tristes. En aquel edificio del Opus Dei había niños como para amueblar una guardería, y Rogelio había sabido ganárselos haciendo aparecer monedas detrás de sus orejas, un sitio donde, normalmente, sólo se encuentra roña.
Pasaron los días, las semanas....
Un día, el sustituto flaquito que había mandado la agencia, el que había sacado la basura puntual durante aquellos meses pero que no sabía encontrar monedas detrás de las orejas de los niños, se marchó para no volver. Al tipo flaquito lo sustituyó una mujer mayor, de unos sesenta años, que se hizo cargo de la portería y empezó a hacer que la balaustrada recuperase el esplendor pasado que tanta fama había dado al bueno de Rogelio.
-¡Buenos días, Mari Luz, tienes un aspecto estupendo!
-Buenos días, don Fransico Javier, es usted muy amable.
-Saluda a tu hermano Rogelio de mi parte.
-De su parte, don Francisco Javier.
-Que pase un buen día, Roge... ¡Mari Luz!
-Igualmente, don Francisco Javier.
Hoy, en el edificio beato de Pamplona, los vecinos quieren a Mary Luz como si llevase en la portería toda la vida. Quizás sea así. Los niños están encantados porque la hermana de Rogelio también sabe encontrar céntimos de euro entre la roña de las orejas; la balaustrada brilla, la basura se saca puntual y el santo de las gafas.... Ése... ése mira para otro lado.

Gracias, Maribel

Muchísimas gracias, Maribel.

24 de noviembre de 2006

MakerWiki, todo un descubrimiento

Me invitan a participar en [esta iniciativa] Después de haberle echado un vistazo a la página, no me queda ninguna duda: encantado. Gracias, Nacho, te enlazo y os felicito. De momento estoy ensayando para doblar camisetas en dos segundos. ¡Qué descubrimiento!

23 de noviembre de 2006

Nuevas contribuciones y más del burro

Qué ilusión me ha hecho recibir estas dos fotos. Ya casi daba por finiquitado el concurso de La Vespa de tu Vida pero, mira por dónde, Cristina Lorenzo me manda su contribución. Las imágenes las tomó en Malasaña (Madrid) y me encantan, sobre todo la primera. Así que, en vista del éxito, el concurso seguirá abierto hasta ya veremos cuándo. Gracias, Cristina. Por cierto, para los que os habéis quedado con ganas de más burro, mañana, la tercera entrega en la página 20 de La Voz. Qué bonita historia la de Romeo y Julieta...

Primera foto de Cristina, titulada "A ver si me encuentras":

Y segunda foto de Cristina: Vespa rockera:

22 de noviembre de 2006

Romeo y yo (o el mejor amigo del burro)

Es el burro más famoso de Compostela, gracias a la crónica impecable de mi compañero Juan Capeáns. Mi amigo Paco Rodríguez nos hizo ayer esta foto, y eso quiere decir que la historia de Romeo, así bautizado, tiene una segunda parte. La leeréis mañana en la contraportada. Un gran chaval, este Romeo. Ahora acepto todo tipo de chistecitos sobre quién es más burro de los dos y tal y tal.

Feismo feísimo

Recomiendo la lectura de [esta información] de La Voz de Galicia. Por supuesto, no os perdáis las fotos enviadas por los Internautas. Yo lo tengo claro: contra el feísmo, dinamita y excavadora por Ley. Foto: "Escalera hacia el cielo bidireccional" en Camariñas, de David Baltar. Y es sólo uno de los muchos ejemplos.

20 de noviembre de 2006

Exceso de actividades

Por exceso de trabajos de todo tipo -¡Se hacen entrevistas y reportajes; se atornillan estanterías; se perfora a taladro; se fundan centros galegos en Internet; se aprietan tueeeercas, oigaaaa!- este blog no se está actualizando tanto como sería deseable. Confío en retomar el ritmo y os pido que me perdonéis. No obstante, podéis visitar selecciones del pasado, como por ejemplo los monográficos rabudos (abajo, a la derecha) sobre la convalecencia de la operación de varices, los capítulos dedicados al Agropop Art o la célebre historia de la Chacha. A ver si esta noche encuentro un hueco y cuelgo algo que valga la pena. Saludos.

16 de noviembre de 2006

Sin comentarios. El voto femenino


Gracias, Jane.

¿Por qué?

No suelo rebotar chistes de los que llegan por correo electrónico pero, en este caso, haré una excepción. Me mandan este relatorio de preguntas trascendentales que me parecen buenísimas. No puedo jurarlo pero, por el estilo, parecen de Luis Piedrahita. A disfrutarlos, que ando con poco tiempo para la creatividad.
P.D. Jam me aclara que, al parecer, algunas por lo menos son del libro de Pablo Motos. Todo muy simpático, en cualquier caso.

¿Por qué el pan de molde es cuadrado, si el chóped,salami,
mortadela...son redondos? ¿Quién tiene la culpa de esto, los
tranchetes?

¿Por qué, cuando te duele una herida, siempre llega alguien que te dice:
¿Te duele? Eso es que se está curando...Que me imagino a
Jesucristo con los clavos, y la Virgen: ¿Te duele? Fenomenal, en
tres días vas a estar como nuevo....

¿Por qué en las películas de miedo siempre aparece una puerta
cerrada de la que sale mucha luz por las rendijas? ¿Qué hacen los
espíritus ahí detrás, fotocopias?

¿Por qué cuando yo compré el piso, a mí no
me dieron la canica que
tienen los demás vecinos (pero todos) y que se les cae o la echan a
rodar a partir de las doce de la noche?

¿Por qué en las iglesias ponen pararrayos? ¿No las protege Dios? Un
poquito de confianza, ¿no?

¿Por qué cuando llegamos a lo alto de una montaña nos ponemos las
manos en la cadera?

¿Por qué abrimos la boca cada vez que miramos al techo?

¿Por qué nos da por ir a la nevera cada cuarto de hora si siempre
hay lo mismo?

¿Por qué cuando nos sonamos los mocos abrimos el pañuelo y miramos
lo que hemos echado? ¿Qué esperamos encontrar? ¿Berberechos?

¿Por qué cuando nos cuelgan el teléfono nos quedamos mirándolo como
si el teléfono tuviera la culpa?

¿Por qué cuando nos llaman
al móvil sentimos la necesidad
irrefrenable de ponernos a andar de un lado a otro?

¿Por qué cuando estamos en un lugar alto nos obsesionamos con ver
nuestra casa? "Mira, mira ahí, al lado del edificio rojo...".

¿Por qué cuando echamos una carta al buzón no podemos evitar mirar
por la ranura e investigar qué hay dentro?¿Qué esperamos
encontrar?¿Un cartero enano?

¿Y por qué abrimos los ojos cuando estamos a oscuras?¿Qué
creemos?¿Que tenemos superpoderes?.

¿Por qué nos da tanta vergüenza quedarnos en calcetines cuando vamos
a una zapatería?¿Por qué en cuanto nos traen el calzado que hemos
pedido nos lo ponemos a toda leche?

¿Por qué hay tanta gente que cuando come un helado de cucurucho, a
la mitad, muerden el piquito
de abajo? ¡Si saben que por ahí les va
a chorrear!!!

¿Por qué nos hace tanta gracia que se nos quede la marca del reloj
cuando nos ponemos morenos en verano, que en cuanto lo vemos se lo
decimos al de al lado? "Mira, se me ha quedado la marca, parece que
llevo reloj, pero no"

Porqué cuando un aparato eléctrico no funciona no se nos ocurre otra
cosa que apretar con más
fuerza el botón de encendido?

¿Por qué cuando alguien se va a poner gotitas en los ojos abre la
boca de esa manera tan extraña? ¡Es colirio, no tequila!!!!!!

¿Por qué cuando cogemos una caja de medicamentos, por muchas vueltas
que le demos, siempre la abrimos por el lado que no es y aparece el
prospecto, ahí, doblado?

¿Por qué cuando vas de
viaje te sientes culpable si no visitas los
museos?

¿Por qué cuando nos enfadamos nos cruzamos de brazos?¿Qué ganamos
con ello?

¿Y por qué elegimos siempre las bodas para dar a conocer a nuestros
padres que fumamos?

¿Y por qué cuando tenemos miedo nos metemos debajo de las sábanas?
¿Creemos que así un
cuchillo no atraviesa la sábana?

¿Por qué has mirado al techo al leer la séptima pregunta?

12 de noviembre de 2006

Desolado

Como bien dice el titular, estoy desolado. Pongo la tele y hay anuncios. De repente, comienza el que, todos los años por estas fechas, nos llena la casa de oro y chocolate: Ferrero Rocher. Pero, ¡oh desgracia! En lugar de Isabel Preysler, en la pantalla de 30 pulgadas me encuentro a Paloma Cuevas, una impostora, una indocumentada en comparación con el pedazo de señora al que sustituye. Los de Ferrero le han dado el finiquito a nuestra Isabel y la han susituido por una que no digo yo que no tenga mérito ni percha, pero no hay color. No sé qué va a ser de nosotros sin aquellas recepciones con el embajador. Isabel, estamos contigo y con Porcelanosa, que te mantiene en nómina. Todos somos Isabel Preysler.

10 de noviembre de 2006

Rodríguez a golpe de viernes

Vengo de tomarme unos glorios con mis colegas los fotógrafos en lo que iba a ser una interesante velada de futbolín, suspendida por incomparecencia de uno de los miembros del equipo contrario. Pero hemos comprado la lotería de Navidad, que es de lo que se trataba, y hemos echado una gran parrafada en un lejano garito ubicado donde el mundo se llama Pite. Es un sitio que escogimos hace tiempo porque tiene un futoblín de competición. Sales con olor a fritanga, pero eso es inevitable. A cambio, es barato y no corres peligro. He vuelto en moto, atravesando la niebla enemiga del concello de Teo y, ahora que llego a casa y me he parado a pensar todo lo que tengo que hacer este viernes, casi me dan ganas de escapar corriendo. Lo de conciliar la vida laboral, la familiar y el ocio está cada vez más complicado. No es de extrañar que tenga el blog medio abandonado y el Centro Galego de Second Life a "velas vir". Un día de estos lo tomarán al asalto los okupas. Así, para hacer boca, esto es lo que me espera en la agenda de hoy, sin contar imprevistos. Ya, hay quien lo tiene peor, pero cada uno que cargue con las suyas.

1.Levantarme a una hora decente -no más tarde de las nueve-, pelarme la cabeza, afeitarme y desayunar como una persona mientras escucho a Francino.
2.Pasar la aspiradora por toda la casa (algunos ya sabéis que, finalmente, decidí plantar la mopa). Estoy encantado con la Nilfsk danesa que nos compramos, chupa a fondo y sin meter mucho ruido. Estas danesas... Si lo hago a a conciencia no tardo menos de media hora-tres cuartos. Incluyo sofás y pelos de gato en los sitios más complicados. Me ambiento con los cascos inalámbricos y algo marchoso, seguramente el último disco de Dover.
3.Limpieza a fondo de los dos cuartos de baño con sus respectivas mamparas y espejos. Ahí manda Don Limpio Baños, que ha ido desterrando por aroma y eficacia al clásico Disiclín. Para los cristales, Cristasol de toda la vida, ahora en nuevo formato. Lejía en los desagües. Olor a sanidad.
4.Fregar la tarima de todo el piso con "Hechicera" (rechace imitaciones). Son noventa metros cuadrados de fregona, mucha fregona de Dios y mucha Hechicera.
4.Fregar la cocina y dejar impoluto el váter de los gatos, que son dos pero cagan como si fueran siete. Ducharme para oler de nuevo a persona. Armani ayuda.
5.Poner el lavavajillas. Pastillas tres en uno de Lidl, maravillosas y baratas. Programa largo, 65 grados.
6.Poner la lavadora. Detergente del mismo sitio que el del lavavajillas, todo un descubrimiento. El suavizante también, igual que la imitación de Kalia, muy eficaz contra las manchas.
7. Con las máquinas a pleno rendimiento, volver a La Voz de Galicia, que trabajo allí, aunque parezca que soy la chacha -o el chacho, que nadie se moleste-. de una familia numerosa.
8.Currarme la entrevista de La Cara B del lunes, que la tengo grabada, pero no escrita en papel, aunque sí en la cabeza. Tengo un cerebro un poco hiperactivo que no descansa ni cuando duerme.
9.Capear con el trabajo del día, que nunca sabes por dónde te pueden venir. Los viernes es peor, con el fin de semana ahí mismo y mucho que adelantar. Tengo que buscar un hueco para rehacer el cartel de la exposición Compostela, un Ano de Voz 2006, que hay que entregarlo ya.
10.Hacer una compra rápida para llenar la nevera, que presenta un panorama desolador. Parece la nevera de Carpanta. Esta noche hay visita familiar y el sábado dejo de ser Rodríguez, así que debería haber víveres abundantes.
11. Vuelta a casa a una hora normal -pongamos, 14.30-
12.Destender una colada mientras escucho Hora 14
13.Tender la colada que dejé a lavar antes de irme a currar y subir la ropa seca al limbo que la separa del paraíso de la plancha, que quedará para otro día y para otra persona.
14. Hacer la comida. Yo me la curro, hace tiempo que dejé de abrir latas. Verduritas y algo de carne o pescado, ya veremos. Me mola hacer la compra, así que escogeré lo que tenga buena pinta.
15. Comer lo más sanamente posible. Soy incapaz de comer despacio, aunque debería.
16. Dejar la cocina en estado de revista, que el sábado está al caer.
17. Volver a currar toda la tarde, que siempre se puede venir abajo la Catedral y hay que estar preparado. Llamar por teléfono, escribir, más teléfono, más escribir, oído cocina, esto para la primera, nota a dos en la cuatro, lo otro a cuatro columnas, despiece, ladillo ¿Llamaste a la policía? ¿Puedes confirmar que se ha caído la Catedral? ¿Esa historia es buena?
18. Buscar huecos para preparar un seminario sobre Blogs al que estoy invitado. No puedo quedar mal.
19. Cenar con mi prima, que viene a un curso de profesores.
20. Atender a los dos gatos y ver que todo esté en orden en casa para que mi prima se sienta como en la suya y no le diga a mi madre que vivo en una leonera. Por supuesto, hacerle la cama a mi prima, aunque ella diga que no hace falta, que ya se apaña.
21. Caer reventado en el lecho reparador escuchando Flor de Pasión y soñar con que, esta vez sí, nos han tocado los Euromillones. 151 millones de euros para repartir entre treinta.
¿Quién dijo que lo de conciliar la vida laboral y la familiar era fácil? Me voy a dormir ahora mismo, que me estoy empezando a agobiar. ¡Cómo está el servicio!

6 de noviembre de 2006

Juzgando sin pruebas

El otro día discutía con unas amigas sobre la capacidad que tiene el género humano de crucificar a otros sin tener la más mínima prueba. Me refería yo a un caso concreto, el que hoy lunes podéis leer en la contraportada de La Voz de Galicia. Pudiendo equivocarme, por supuesto, yo defendía la versión que da el entrevistado acerca de cierto polémico y supuesto pago, que él asegura que nunca recibió. Sin embargo, las que discutían conmigo, sin tener ni pruebas ni testigos, ponían la mano en el fuego por todo lo contrario. Y eso me saca de mis casillas. Aunque, insisto, me puedo equivocar, mi defensa de los argumentos del entrevistado se basaba únicamente en la entrevista, en el cara a cara que mantuve con él durante más de hora y media, en su casa, con su mujer, su cuñada, su familia. Ellas, mis contrincantes dialécticas, no lo vieron nunca delante y echan mano, únicamente, de lo que dicen en la calle o, incluso, en la radio, que no viene a ser más que lo que dicen en la calle, pero amplificado. Todo esto me sirve para reflexionar sobre la manera ruín y asquerosa con la que las personas juzgamos a otras personas sin más pruebas que los comentarios, los díxome díxome y los rumores, siempre malintencionados. Yo no tengo pruebas, Marcos, pero no tengo por qué dudar de tu palabra ni de la de tu mujer. Hacerlo sin pruebas ni argumentos me parece rastrero.

Otra cosa: aprovecho para pronunciarme contra la condena a muerte de Sadam. Pena de muerte nunca, para nadie, jamás. No se puede disfrazar un asesinato de "ejecución" legal. Si lo cuelgan en la horca, será asesinado como él asesinó, pero no ejecutado.

2 de noviembre de 2006

Centro Galego de Second Life

Me perdonaréis esta semana si no estoy muy productivo en el blog, pero os explico el motivo. Además de las horas que me ocupa el trabajo, el tiempo libre que, habitualmente, dedico al blog me lo estoy dejando en viajar. Viajar... virtualmente. A principios de esta semana conocía Second Life, una historia para ganar dinero que se ha montado los de Linden Research. Para los que no sepáis de que va, os los explico brevemente: se trata de un mundo virtual, llamado Second Life, en el que uno, como su propio nombre indica, puede vivir una segunda vida. Tú, después de registrate, eliges cómo quieres ser, tu aspecto, tu sexo, tu ropa, todo lo que quieras. Y, después, comienzas a moverte por un mundo que sólo existe en Internet pero en el que, atención, ya "viven" más de un millón de personas de todo el mundo. Como el invento es americano, el inglés es la lengua mayoritaria, así que me dije: vamos a poner una pica en Flandes. Y fue así como me decidí a "nacer" en esta segunda vida con un proyecto: construir el primer Centro Galego de Second Life. ¿Cómo no vamos a estar los gallegos en un sitio por colonizar, aunque sea virtual? Pues, como hacían los emigrantes en el puerto de Vigo en los años 40, me acabo de embarcar en esta aventura donde puedes vivir todo y de todo. Hay dinero, hay casas, situaciones de la vida real, fiestas... de todo lo que os podáis imaginar. Interaccionas con tipos que están sabe Dios dónde y vives, básicamente, otra vida. Como todo negocio, en Second Life se mueve pasta. Puedes no gastar un duro y ser un mirón, pero yo he querido ir más allá. Con 15 euros me he comprado lo que en este planeta virtual son 5.000 Linden Dólares. Para que os hagáis una idea, eso me da para comprar un pequeño terreno y algunas cosas para montar mi Centro Galego de Second Life. Pero, atención, como yo soy como soy, buscando encontré nada menos que: ¡¡¡Una Vespa!!!, la que veis en el pantallazo sacado del juego. Me costó 500L$, que no son más de dos euros. Eso sí, como en el mundo real, en Second Life, tanto tienes, tanto vales. De momento sólo he conseguido hablar en inglés -chateas, como en los chats- pero quiero aglutinar a la colonia gallega o de habla hispana de Second Life y fundar un auténtico gueto. Quién sabe, lo mismo le pido una subvención a la Consellería de Anxo Quintana. Si alguno os atrevéis a embarcaros en esta aventura, yo os puedo guiar. El juego se descarga desde [aquí] y no hay más que registrarse y seguir las instrucciones. Como anécdota, os contaré que en mis primeros días en Second Life ya he tenido problemas con una inmobiliaria. Me querían cobrar 25 dólares al mes -reales, no de mentira- por disfrutar de un terrenito virtual que me parecía monísimo para edificar el Centro Galego de Second Life. Ahora mismo, cuando cierre este post, voy a entrar y le voy a decir a la dueña que se lo meta donde le quepa. De momento sólo tengo mi Vespa virtual y muchas ganas de investigar. Así que, queda dicho, me propongo abrir el primer Centro Galego de Second Life. Así que airead este post todo lo que podáis, a ver si conseguimos hacer parroquia y, de paso, la subvención. Por cierto, por imperativo de la máquina, mi nombre virtual en Second Life es Klauss Wind. No me dio muchas opciones... Si alguno entra, que me busque por ese nombre. Voy a seguir aprendiendo y conquistando terreno. Lo mismo me hago cacique de una aldea y todo, para ser un gallego de pro. Ya me veo carretando votos virtuales. Dios, qué emoción... Ahí os queda la pinta virtual que tengo en este experimento cibernético. Ajunto el cartel que me llevo para instalar en el nuevo mundo mi declaración de intenciones. Podéis saber más sobre Second Life pulsando [aquí] o, si no funciona el enlace, [aquí]. Lo único que se necesita es saber algo de inglés y tener tiempo para perderlo. Añado una foto del primer Centro Galego de Second Life, construido esta misma noche. Por supuesto, ¡sin licencia y pasándome por el forro el Plan Xeral de Second Life!