Se acabó el periplo holandés, y no todo lo bien que cabría esperar. El pasado 26 de julio, cuando volvíamos a casa, un accidente de tráfico en la localidad francesa de Châtellerault echó por tierra el plan de retorno y empañó, todo sea dicho, el recuerdo de un viaje que habría sido maravilloso, casi perfecto. Circulábamos por la Route Nationale 10 tranquilos, a 30 por hora, detrás de un camión, por una de esas travesías llenas de rotondas y de obstáculos para que la gente no corra. Yo iba de copiloto y, de repente, algo me llamó la atención. Vi cómo, del carril contrario, un Renault Mègane de color negro se saltaba la línea continua y venía directamente hacia nosotros: "¡Nos da, nos da!", dije. Antes de que hubiera cerrado la boca, el Mègane se estampaba contra nuestra caravana, rebotaba y chocaba de frente contra el coche que venía detrás de nosotros. Resultado: la conductora de ese segundo vehículo fue evacuada al hospital; los dos coches fueron siniestro total. Y nuestra caravana, a estas horas, permanece, pendiente de peritaje, en un taller francés, mientras yo escribo desde Pamplona. Metro y medio es la distancia que separa el resultado del accidente de otro que habría sido fatal y que ni siquiera quiero imaginarme. En el hospital confirmaron que tanto Ane como su madre están estupendamente, ya que no sentimos casi el golpe en el coche -que resultó intacto- y el impacto se concentró en el frontal y el lateral de la caravana. El abandono absoluto al que fuimos sometidos en Francia por parte de la compañía Génesis Auto será motivo del oportuno relato estremecedor, y a ellos me dedicaré a conciencia, sin rencor, pero llamándole a cada cosa por su nombre. En medio del desastre, en Châtellerault nos socorrieron unos ángeles de la guarda llamados Michel y Marisa Perrodo, vecinos del pueblo que no sólo hicieron de traductores, sino que nos alojaron en su casa hasta el día siguiente y nos dejaron solos ni un minuto. Era Génesis Auto quien debería haberse interesado por nosotros, pero no fue así. A estas horas, me queda por delante mucha pelea con una compañía que invierte lo que no está escrito en publicidad, en pasear por las pantallas a un erizo que no se cansa de expresar las ventajas de lo que él llama "la llamada del ahorro". Que nadie se confunda. Tratar con Génesis desde el extranjero fue "la llamada del horror", desde las más de cuatro horas que tardó en venir la grúa a buscar la caravana hasta esa frase lapidaria que me soltó una teleoperadora a las cinco de la tarde: "La persona que lleva su caso ha acabado su turno. Hasta mañana no puedo hacer nada más por usted". No me olvidaré de eso, abandonado y escupido como una puta colilla a treinta kilómetros al norte de Poitiers, con la madre y la hija acudiendo, por seguridad, a un hospital mientras yo me las apañaba para recoger de la carretera los restos de nuestras cosas y para intentar concentrar todo lo que cabe en una casa portátil, que es mucho, en el maletero del Xara Picasso. De no haber sido por nuestros ángeles de la guarda republicanos, lo que ocurrió el 26 de julio habría sido lamentable se mire por donde se mire. Ah, por cierto, el Mègane negro lo conducía un militar que declaró a la Gendarmerie que "se quedó dormido". El caso es que venía de celebrar su ascenso a sargento de una escuela de sargentos que se encuentra no muy lejos de donde ocurrió el accidente. Cada uno que piense lo que quiera, pero los gendarmes no sólo le hicieron soplar, sino que también lo requirieron para un análisis de sangre. Supongo que nuca sabré los resultados. Así que aquí estaré, hasta el viernes, compuesto, sin caravana y con mi familia intacta por metro y medio de suerte. No sabe uno lo que tiene hasta que roza la posibilidad de perderlo. Hoy ha sido la primera noche que he conseguido dormir de un tirón, aunque sigo teniendo una presión en el estómago que jamás había sentido antes. Las patadas de mi hija en la barriga de su madre hacen que me olvide de lo mal que lo pasamos el 26 de julio, día por cierto de Santa Ana. Que Ane pueda disfrutar el verano que viene de unas vacaciones en caravana ya no está en nuestras manos, sino en las de unas compañías aseguradoras expertas en vender humo y en escurrir el bulto cuando realmente hacen falta. Un saludo a todos, y cuidado con la llamada del ahorro, porque el erizo salió rana.30 de julio de 2007
Desde Pamplona, después del accidente
Se acabó el periplo holandés, y no todo lo bien que cabría esperar. El pasado 26 de julio, cuando volvíamos a casa, un accidente de tráfico en la localidad francesa de Châtellerault echó por tierra el plan de retorno y empañó, todo sea dicho, el recuerdo de un viaje que habría sido maravilloso, casi perfecto. Circulábamos por la Route Nationale 10 tranquilos, a 30 por hora, detrás de un camión, por una de esas travesías llenas de rotondas y de obstáculos para que la gente no corra. Yo iba de copiloto y, de repente, algo me llamó la atención. Vi cómo, del carril contrario, un Renault Mègane de color negro se saltaba la línea continua y venía directamente hacia nosotros: "¡Nos da, nos da!", dije. Antes de que hubiera cerrado la boca, el Mègane se estampaba contra nuestra caravana, rebotaba y chocaba de frente contra el coche que venía detrás de nosotros. Resultado: la conductora de ese segundo vehículo fue evacuada al hospital; los dos coches fueron siniestro total. Y nuestra caravana, a estas horas, permanece, pendiente de peritaje, en un taller francés, mientras yo escribo desde Pamplona. Metro y medio es la distancia que separa el resultado del accidente de otro que habría sido fatal y que ni siquiera quiero imaginarme. En el hospital confirmaron que tanto Ane como su madre están estupendamente, ya que no sentimos casi el golpe en el coche -que resultó intacto- y el impacto se concentró en el frontal y el lateral de la caravana. El abandono absoluto al que fuimos sometidos en Francia por parte de la compañía Génesis Auto será motivo del oportuno relato estremecedor, y a ellos me dedicaré a conciencia, sin rencor, pero llamándole a cada cosa por su nombre. En medio del desastre, en Châtellerault nos socorrieron unos ángeles de la guarda llamados Michel y Marisa Perrodo, vecinos del pueblo que no sólo hicieron de traductores, sino que nos alojaron en su casa hasta el día siguiente y nos dejaron solos ni un minuto. Era Génesis Auto quien debería haberse interesado por nosotros, pero no fue así. A estas horas, me queda por delante mucha pelea con una compañía que invierte lo que no está escrito en publicidad, en pasear por las pantallas a un erizo que no se cansa de expresar las ventajas de lo que él llama "la llamada del ahorro". Que nadie se confunda. Tratar con Génesis desde el extranjero fue "la llamada del horror", desde las más de cuatro horas que tardó en venir la grúa a buscar la caravana hasta esa frase lapidaria que me soltó una teleoperadora a las cinco de la tarde: "La persona que lleva su caso ha acabado su turno. Hasta mañana no puedo hacer nada más por usted". No me olvidaré de eso, abandonado y escupido como una puta colilla a treinta kilómetros al norte de Poitiers, con la madre y la hija acudiendo, por seguridad, a un hospital mientras yo me las apañaba para recoger de la carretera los restos de nuestras cosas y para intentar concentrar todo lo que cabe en una casa portátil, que es mucho, en el maletero del Xara Picasso. De no haber sido por nuestros ángeles de la guarda republicanos, lo que ocurrió el 26 de julio habría sido lamentable se mire por donde se mire. Ah, por cierto, el Mègane negro lo conducía un militar que declaró a la Gendarmerie que "se quedó dormido". El caso es que venía de celebrar su ascenso a sargento de una escuela de sargentos que se encuentra no muy lejos de donde ocurrió el accidente. Cada uno que piense lo que quiera, pero los gendarmes no sólo le hicieron soplar, sino que también lo requirieron para un análisis de sangre. Supongo que nuca sabré los resultados. Así que aquí estaré, hasta el viernes, compuesto, sin caravana y con mi familia intacta por metro y medio de suerte. No sabe uno lo que tiene hasta que roza la posibilidad de perderlo. Hoy ha sido la primera noche que he conseguido dormir de un tirón, aunque sigo teniendo una presión en el estómago que jamás había sentido antes. Las patadas de mi hija en la barriga de su madre hacen que me olvide de lo mal que lo pasamos el 26 de julio, día por cierto de Santa Ana. Que Ane pueda disfrutar el verano que viene de unas vacaciones en caravana ya no está en nuestras manos, sino en las de unas compañías aseguradoras expertas en vender humo y en escurrir el bulto cuando realmente hacen falta. Un saludo a todos, y cuidado con la llamada del ahorro, porque el erizo salió rana.
Suscribirse a:
Enviar comentarios (Atom)
13 repeniques, repenica ti:
Es una pena que el erizo virtual que utlizan en el anuncio no pueda acabar espachurrado en medio de la carretera como lamentablemente les sucede a sus colegas reales.
Jopss..Nacho, me alegro que los 3 esteis biennnnnn...porque en lo primero que he pensado es en 'ellas'...!!!
¡¡menudo sustazo!!!!
Dales muchos bicos a las dos!
Respecto al erizo, siempre lo he odiado..Me acuerdo cuando Heidi le hablaba de la tormenta, y la lluvia a su abuelo..y le decia aquello de 'la odio, abuelito, la odio'..a mi es que ese erizo siempre me cayó fatal..pero ahora, me has dado motivos de verdad para odiarlo!
¡menudos incompetentes!! ojalá podais reclamar y ponerlos en su sitio!!!
A pesar de todo lo que habéis pasado me alegro de que estéis bien. Un abrazo.
Ledicia porque ti,a rapaza e a tua parella estedes ben.Bicos
Tintxo
Nacho! Dende Cambridge Marta repen'icache por primeira vez, como che dixera, sen egnes e cos tildes atravesados, coma de costume.
No escaso tempo que me podo permitir aqu'i de Internet sempre saco alg'un minutigno para mirar o teu blog. Nestas 'ultimas semanas pregunt'abame como ir'ian as vacaci'ons por Holanda. Ane ten moita sorte de que xa a fagades part'icipe de tantas experiencias! Dende logo que tivera preferido que non actualizaras o blog s'o porque andabades moi liados vendo cousas bonitas. Apertas para os tres! Non tegno o pracer de cognecer a mam'a de Ane pero algu'en do noso gremio m'ais vello ca ti e ca min tenme falado hai tempo moi ben dela, no plano personal e profesional. En menos dun mes estarei por Galicia e co tempo espero poder cognecer as t'uas d'uas ra'ignas (si, si que xa sei que es republicano. Tam'en me actualizaches moi ben do tema de El Jueves :)).
G'ustame o nome. Ane. Ben que xa o tegnades decidido pero eu estaba esperando que no teu blog se producira unha choiva de suxerencias dos teus colegas porque vou ser t'ia!! e era para coller ideas!! Total. Non se poder'ia porque me acaban de dicir que o meu sobrigno ser'a neno!
Eu douche as grazas polos teus escritos de novo, por sacar sempre tempo e farcernos part'icipes tam'en a n'os de tantas experiencias. Agora voume correndo, que me toca facer de camareira en Magdalene College (bonito. Podes ver fotos en Internet). Pero xa ves :) O que estamos aprendendo de capitalismo por aqu'i. :) Magna' tegno sorte. Un grupo de estudantes simp'aticos aos que normalmente lles pogno o plato diante ensinaranlle 'a "temporary Spanish waitress" un proxecto de enxegner'ia no que investigan como evitar accidentes a'ereos e canto tempo de vida tegnen os motores. E as'i esquecerei o capitalismo por un pouco e farei de xornalistigna preguntona. As'i, para min. Non vai de caravanas e compagn'ias aseguradoras pero v'enseme a mente. Que investiguen, que investiguen que todo ser'a pouco.
Apertas, pois.
Marta.
Un abrazo muy fuerte, Nacho, y trata de verlo por el lado bueno. Yo te aseguro que, por experiencia, el nudo va a tardar mucho en quitársete, y va a volver a ponerse cada vez que salgas a la carretera y veas los salvajes al volante que las pueblan. Lo dicho, un abrazo muy fuerte a los tres y a verlo por el lado bueno.
Rafa
Jodeer, me acabas de dejar de piedra. Acabo de entrar de casualidad porque hacía tiempo que no venía por aquí y me encuentro con esto.
Prefiero no comentar nada de militares ni de aseguradoras porque me pongo malo.
Como te dicen los demás lo único que importa es que los tres estéis bien. La verdad es que, imaginando el accidente, el 26 de julio, como se suele decir, volvistéis a nacer. Dale un beso muy fuerte a la mamá de mi parte y de Ángela.
Buf, qué susto!! Me alegro mucho de que estéis los tres bien, me disculparás, pero también mi primer pensamiento fue para la miñoca y su mamá.
Lo que cuentas de la pareja de ángeles le ayuda a una a reconciliarse un poquito con el mundo. La experiencia que vivisteis fue un asco, pero quédate con su recuerdo, Nacho, quédate con sus nombres y sus rostros para siempre, se lo merecen...
Mucho ánimo y a sacudirse el susto de encima cuanto antes!!
Me alegro mucho que los tres estéis bien. El resto ahora no importa. Ya se arreglará.
Salud.
Pues a mi me pasó lo que a oskiña. Acabo de entrar (también estuve de vacas) y me encuentro el petate... joder!!
Supongo que nada nuevo puedo aportar ya a lo comentado... celebrar que estéis todos bien y ya sabes...¡¡a por ellos!! ¡¡oe!! (los del erizo, claro)
Ufff acabo de visitar o blog. Non me enterei ata hoxe.
Alégrome que a vos non vos pasara nada físico. O material, pois aínda que fastidie pois non é humano.
Sobre Génesis, ó meu cuñado xa tivo problemas con ela e hai máis xente que lle está a pasar o mesmo, estando todas elas en España.
O da teleoperadora, xa quixera vela eu na mesma situación que vós, tirada nunha autopista....
E eu que teño Génesis estou pensando moi seriamente en cambiar de compañía en vista do panorama pouco humanista e meramente económico que adopta a ourizo´ companý. Ante as dificulatades, cual o seu ourizo, agóchanse e poñen todo tipo de problemas, cual púas de ourizo que pican. ¿velaí o motivo de ter un ourizo como mascota? Todo dificultades.
Un abrazo moi forte para os tres e disfrutade do que vos queda de vacances.
Un saludo desde http://alareiramaxica.blogspot.com/
Julio Torres
Vaia! eu tamén estiven liada estos días e hai xa bastante que non entro no blog e atópome con isto. Nada, leña a Génesis e moito ánimo. O importante é que estades os tres ben. Por certo, precioso nome, de verdade.
joder, nenos! Vaia vacacions tivemos... Eu, viaxe frustrada, ou sexa, que non fun, a Túnez, e vós accidente! Pensade que tivestes sorte, amiguiños, dios, só de pensalo... Vémonos en Santiago e tomámoslle algo para celebrar que seguides vivos, porque que fillo de puta o puto militar! Bicazos
Publicar un comentario en la entrada