30 de julio de 2007

Desde Pamplona, después del accidente

Se acabó el periplo holandés, y no todo lo bien que cabría esperar. El pasado 26 de julio, cuando volvíamos a casa, un accidente de tráfico en la localidad francesa de Châtellerault echó por tierra el plan de retorno y empañó, todo sea dicho, el recuerdo de un viaje que habría sido maravilloso, casi perfecto. Circulábamos por la Route Nationale 10 tranquilos, a 30 por hora, detrás de un camión, por una de esas travesías llenas de rotondas y de obstáculos para que la gente no corra. Yo iba de copiloto y, de repente, algo me llamó la atención. Vi cómo, del carril contrario, un Renault Mègane de color negro se saltaba la línea continua y venía directamente hacia nosotros: "¡Nos da, nos da!", dije. Antes de que hubiera cerrado la boca, el Mègane se estampaba contra nuestra caravana, rebotaba y chocaba de frente contra el coche que venía detrás de nosotros. Resultado: la conductora de ese segundo vehículo fue evacuada al hospital; los dos coches fueron siniestro total. Y nuestra caravana, a estas horas, permanece, pendiente de peritaje, en un taller francés, mientras yo escribo desde Pamplona. Metro y medio es la distancia que separa el resultado del accidente de otro que habría sido fatal y que ni siquiera quiero imaginarme. En el hospital confirmaron que tanto Ane como su madre están estupendamente, ya que no sentimos casi el golpe en el coche -que resultó intacto- y el impacto se concentró en el frontal y el lateral de la caravana. El abandono absoluto al que fuimos sometidos en Francia por parte de la compañía Génesis Auto será motivo del oportuno relato estremecedor, y a ellos me dedicaré a conciencia, sin rencor, pero llamándole a cada cosa por su nombre. En medio del desastre, en Châtellerault nos socorrieron unos ángeles de la guarda llamados Michel y Marisa Perrodo, vecinos del pueblo que no sólo hicieron de traductores, sino que nos alojaron en su casa hasta el día siguiente y nos dejaron solos ni un minuto. Era Génesis Auto quien debería haberse interesado por nosotros, pero no fue así. A estas horas, me queda por delante mucha pelea con una compañía que invierte lo que no está escrito en publicidad, en pasear por las pantallas a un erizo que no se cansa de expresar las ventajas de lo que él llama "la llamada del ahorro". Que nadie se confunda. Tratar con Génesis desde el extranjero fue "la llamada del horror", desde las más de cuatro horas que tardó en venir la grúa a buscar la caravana hasta esa frase lapidaria que me soltó una teleoperadora a las cinco de la tarde: "La persona que lleva su caso ha acabado su turno. Hasta mañana no puedo hacer nada más por usted". No me olvidaré de eso, abandonado y escupido como una puta colilla a treinta kilómetros al norte de Poitiers, con la madre y la hija acudiendo, por seguridad, a un hospital mientras yo me las apañaba para recoger de la carretera los restos de nuestras cosas y para intentar concentrar todo lo que cabe en una casa portátil, que es mucho, en el maletero del Xara Picasso. De no haber sido por nuestros ángeles de la guarda republicanos, lo que ocurrió el 26 de julio habría sido lamentable se mire por donde se mire. Ah, por cierto, el Mègane negro lo conducía un militar que declaró a la Gendarmerie que "se quedó dormido". El caso es que venía de celebrar su ascenso a sargento de una escuela de sargentos que se encuentra no muy lejos de donde ocurrió el accidente. Cada uno que piense lo que quiera, pero los gendarmes no sólo le hicieron soplar, sino que también lo requirieron para un análisis de sangre. Supongo que nuca sabré los resultados. Así que aquí estaré, hasta el viernes, compuesto, sin caravana y con mi familia intacta por metro y medio de suerte. No sabe uno lo que tiene hasta que roza la posibilidad de perderlo. Hoy ha sido la primera noche que he conseguido dormir de un tirón, aunque sigo teniendo una presión en el estómago que jamás había sentido antes. Las patadas de mi hija en la barriga de su madre hacen que me olvide de lo mal que lo pasamos el 26 de julio, día por cierto de Santa Ana. Que Ane pueda disfrutar el verano que viene de unas vacaciones en caravana ya no está en nuestras manos, sino en las de unas compañías aseguradoras expertas en vender humo y en escurrir el bulto cuando realmente hacen falta. Un saludo a todos, y cuidado con la llamada del ahorro, porque el erizo salió rana.

20 de julio de 2007

Desde Amsterdam

Sólo un saludito desde un cyber de Amsterdam, al que hemos llegado para ver cómo van las cuentas, Galicia y esas cosas. Seguimos nuestro recorrido por tierras de Holanda, con la intención de dar la vuelta al país y volver sobre nuestros pasos hacia el 8 de agosto. Finalmente, la decisión del nombre, tomada en ruta, será Ane, por muchas razones y porque nos apareció escrito en el parasol de un tráiler con el que nos cruzamos en Lezama en el día en el que teníamos que tomar la decisión. Como creemos en las senhales... Un saludo a todos y todas, nos vemos a la vuelta y, desde la capital de la marihuana, mi más sentida adhesión a todos los companheros que elaboran la revista El Jueves. Viva la República. Hasta la victoria siempre. No a los secuestros de medios de comunicación, por mucha vinheta copulatoria principesca que publiquen. El mal gusto es discutible; la libertad de expresión no admite discusión. Bicos.

6 de julio de 2007

Chupinazo y embarazo


Ya no hay que complicarse para montar uno de esos collages tan molones. Lo podéis hacer directamente desde [aquí] ¡La de cosas que le pueden caber a uno en la cabeza! Hoy es un gran día para los navarros. Quizás porque mi hija será medio navarra y medio gallega, a casi cuatro horas del chupinazo ya tengo un poco de envidia de lo que sentirán los pamplonicas en la plaza del Ayuntamiento. Seguro que, el año que viene por estas fechas, alguien de la familia política vestirá de blanco impoluto a la enana y le atará al cuello un minúsculo pañuelico rojo. De los Sanfermines me sobra quizás el exceso de gente, pero hay que reconocer que estos navarros se lo saben hacer y que el espíritu festivo se contagia. Ahora mismo me iría a almorzar unos huevos con chistorra, aunque me conformaré con las tostadas y el café con leche. Y ese ajoarriero, y esos pimientos rellenos, y ese cardo, y esa borraja... Y el patxarán y el purito... Los navarros están sobrados de motivos para ser gente orgullosa, y lo son hasta el extremo. Cuando mi suegra se enteró del embarazo, lo primero que dijo, a 753 kilómetros de distancia de Santiago, fue: "¡Pero la traeréis aquí, para que conozca esto ¿no?!". Faltaría más. Tiene que ser curioso, para una familia navarra de toda la vida, tener un nuevo miembro que hablará con acento gallego y que le llamará "avoa" a la abuela. Navarra es un lugar donde se vive muy bien y lo mismo un día acabamos instalándonos todos, quién sabe. Lo que interesa de la fiesta está [aquí]. Información para los que quieren saber algo más del embarazo: ya nos hemos hecho la segunda ecografía y todo va estupendamente. Estamos de veinte semanas y la niña se mueve muchísimo, instalada en el lado izquierdo de la barriga, por el que tiene querencia. "Es una jotera", dice la madre. Y parece mentira: tan pequeña y dando ya las noticias a los gallegos a primera hora de la mañana, tirándole de la lengua al director general de Tráfico, Pere Navarro como si nada. Seguro que cuando nazca le resultará más extraña mi voz que las cuñas de Renault Caeiro o las voces de Xaime López y Carlos Francino. No me extraña que se mueva, con esos horarios... Creo que va siendo hora de decidirse por el nombre, aunque mucho me da que acabará fructificando la opción más probable. Se aceptan propuestas, por supuesto. Me quedan 48 horas para coger vacaciones y ya casi tengo todo el pescado vendido. La carretera nos llama. Necesito aire.

4 de julio de 2007

36

El 4 de julio es el centésimo octogésimo quinto (185º) día del año del Calendario Gregoriano, 186º en los años bisiestos. Quedan 180 días para finalizar el año, dice la Wikipedia. Y, de las cosas que han pasado un cuatro de julio, no sé si quedarme con que en el año 993 la Iglesia canoniza a Ulrico de Augsburgo o con que, en 1776, los Estados Unidos se hacían mayores y por eso tal día como hoy cierran los comercios y llenan el cielo de fuegos artificiales. Todos estos tipos de la lista de la Wikipedia nacieron un cuatro de julio:
El 4 de julio de 1971, un tal Michael Hart colocó la primera obra literaria on line de la historia y nacía así la biblioteca virtual Proyecto Gutenberg. Ajena a semejante avance, Antonia Fole Campos, vecina de A Salgueira, pedía la baja médica en Vorquímica, se ponía de parto e ingresaba en la segunda planta de la Residencia Sanitaria Almirante Vierna de Vigo, hoy Hospital Xeral. Su marido, José Mirás Domínguez, natural de Lavadores, le cerraba el gas al soplete y ensayaba ejercicios de respiración. Objetivo: traer al mundo un niño zurdo que llevaría estampado en el lado derecho de la cara, como una pequeña cagadita de mosca, un lunar de color marrón. Aquel día daban en la onda media de Radio Vïgo "Simplemente María" y en el parte dijeron, de pasada, algo sobre el deceso de un tal Jim Morrison, ocurrido el día anterior en una bañera de Marais, noticia que le impresionó a mi madre bastante menos que el desenlace de la radionovela adaptada por Guillermo Sautier Casaseca. Si el niño hubiera sido niña, se habría llamado Cristina y la señora Fole y el señor Mirás habrían completado la ansiada pareja con la que suelen soñar los matrimonios con vocación de padres. Pero salió pilila, porque hace 36 años las ecografías eran, para las familias obreras, una cosa de ciencia ficción. Como Cristino no era una opción -hoy igual hubiera sido Cristian- mis padres se dejaron guiar por la que sería mi madrina y escogieron Ignacio para poder llamarle Nacho a su segundo hijo. Jose y Nacho, como Mecano. En el hospital, aprovechando la enajenación producida por la euforia natalicia, un tipo convenció a mis padres para que le regalaran a su nuevo hijo, al precio de setenta pesetas, el objeto que veis a la derecha, una especie de partida de nacimiento historiada que es, por derecho propio, la partida de nacimiento más friki que nadie haya tenido jamás. Treinta y seis años después de aquello, de que Serrat grabase Mediterráneo y de que Boney M. le cantara al Lute y de que el Seat 124 Sport arrasara en los concesionarios, aquí seguimos, con el lunar en el mismo sitio; con una mano jodida por caerme de una bicicleta que me compré con el dinero de un premio; escribiendo esta chorrada en el ordenador que también me compré con la pasta del premio; preparando las vacaciones junto a la mujer en cuyos ojos me pareció ver un día el cielo de Bertamiráns; y esperando a que llegue noviembre para hacer que Pepe y Toñita revivan, esta vez como abuelos, lo que sintieron un 28 de diciembre de 1968; un 4 de julio de 1971; y, por fin, aquel lejano 16 de diciembre de 1973 en el que vieron cumplido el deseo de completar la familia con una niña morena de pelo rizo y ojos grandes que, mira tú por dónde, también será madre en el mes de noviembre.
Es evidente que la mano lesionada va mejorando, aunque me sigue costando juntar todas las letras que necesita este post. Tomaos una, que hoy pago yo. Y enlazo con este vídeo que tan bien nos identifica a los de nuestra generación. (¿Señor? ¿Yo?). Supongo que tienen razón. Salud.


2 de julio de 2007

No pudo ser

No ha podido ser. El plan original trazado por el sobrino de la tía Claudina era recorrer en bici el tramo del Camino de Santiago que discurre entre Burgos y León. El viento de frente complicó seriamente los 72 kilómetros de la primera etapa, y noté el mes largo sin haber dado un pedal y cometiendo excesos gastronómicos, tabáquicos y de licor café. Pero la cosa se complicó de verdad en Castrojeriz, cuando la rueda de atrás patinó en la arena de una obra y me estrellé contra el suelo. En caliente, aguanté 25 kilómetros más hasta Frómista, con sendos calambres, uno en cada pierna. Y, finalmente, tuve que abandonar después de que me diagnosticaran una tendinitis con rotura de fibras musculares que me mantiene medio inútil la mano derecha, convenientemente empaquetada con una venda que me da un interesante aspecto de momia egipcia. Se me viene a la memoria el viejo Lavandeira, fotógrafo jubilado de la Agencia Efe, que cuando entraba en el bar Javichi de la rúa de San Pedro con ganas de queso de Arzúa -que se guarda envuelto en gasa-, le decía al barman: "¡Saca a Nefertiti de la nevera!". Eso, el humor, que no falte. Así que otra vez será. Me quedo con una frase que me djio el sobrino de la tía Claudina. Es de un amigo suyo, ourensano, y describe así -sin ánimo de ofender ni a sus convencinos ni a sí mismo- a los nativos de Ourense: "Un ourensano es la única persona del mundo capaz de comprarse un Ferrari de gasoil". Genial. No os podéis ni imaginar lo putas que las estoy pasando para escribir esto, pero me sirve de entrenamiento para las cinco caras b que tengo que parir de aquí al sábado para poder largarme de vacaciones con los deberes hechos. La cara de felicidad de la foto, tomada en San Antón, es anterior al siniestro de Castrojeriz.

P.D. Señores sanitarios que leéis este blog. Me han dicho que me tome Ibuprofeno y que tenga la mano inmovilizada, pero es absoultamente imprescindible que escriba esta semana. ¿Algún producto o técnica milagro? ¿Pagaré los excesos?