
La iniciativa ciudadana, que tan bien funcionó cuando lo del Prestige, debe rearmarse. Si los ciudadanos no somos capaces de echarnos a la calle para parar ese atraco a mano armada que es el plus vitalicio de los altos cargos que sean funcionarios, entonces tragaremos ya con todo. Aborrezco a estos miserables que tenemos como políticos y que, antes de legislar para el pueblo al que representan, lo han hecho para ellos mismos, aprobando una Ley que convierte a los altos cargos que son funcionarios en unos privilegiados para siempre, pasándose por el forro el principio de la igualdad. Por si eran pocos los altos cargos, en el lote también van los diputados, los alcaldes, la flauta de Bartolo y la madre que los parió. Dos años escasos les han bastado a estos individuos para arreglar lo suyo y han participado las tres fuerzas políticas en la merendiña, así que las tres son culpables y los políticos que nos representan se han convertido en salteadores de caminos con una Ley que, como poco, es indecente en un país donde los jubilados ganan 400 euros y el sueldo base no llega, ni por asomo, a lo que estos privilegiados van a cobrar cada mes, toda la vida, por haber tenido poltrona -por cierto, muy bien pagada mientras la hayan ocupado-. Dos años de alto cargo, una vida de privilegios. Esto es el cupón, y no una administración de los ciudadanos, pero un cupón que se reparten ellos, entre ellos, para ellos. A usted y a mí nunca nos tocará, no se preocupe. La CIG, sindicato nacionalista, ha comenzado una campaña de recogida de firmas para acabar con esto. Pero hay que salir a la calle, hay que conseguir por todos los medios que ser político no signifique convertirse automáticamente en un ser superior, en un mantenido de nuestros impuestos. Yo estoy con la CIG contra este gesto de soberbia y vanidad de un gobierno patético que, en apenas dos años, ha querido preocuparse, primero, de su culo; después ya vendrá el culo de los demás. Pero la iniciativa de la CIG no es suficiente, hay que salir a la calle, hay que frenar este abuso, hay que echar el resto. El Estado y la Autonomía son nuestros, que no de ellos; a ellos les pagamos por reprsentarnos, pero sólo mientras nos representan. Dicen los promotores de este robo legal que lo que han hecho es "seguir el Camino del Estado", desperdiciando una estupenda oportunidad para demostrar que las necesidades de Galicia las tienen sus ciudadanos, no sus altos cargos, con sus chóferes, sus gastos pagados y su plus vitalicio que nos revuelve las tripas. Con sesenta millones de euros se secarían muchas lágrimas pero no, ellos llenarán sus gordas barrigas de funcionarios, todavía más. No podemos pasar por el aro. Esta vez no. Nunca Máis. (La viñeta es de La Voz de Galicia).





