30 de agosto de 2007

Hay que parar esta indecencia


La iniciativa ciudadana, que tan bien funcionó cuando lo del Prestige, debe rearmarse. Si los ciudadanos no somos capaces de echarnos a la calle para parar ese atraco a mano armada que es el plus vitalicio de los altos cargos que sean funcionarios, entonces tragaremos ya con todo. Aborrezco a estos miserables que tenemos como políticos y que, antes de legislar para el pueblo al que representan, lo han hecho para ellos mismos, aprobando una Ley que convierte a los altos cargos que son funcionarios en unos privilegiados para siempre, pasándose por el forro el principio de la igualdad. Por si eran pocos los altos cargos, en el lote también van los diputados, los alcaldes, la flauta de Bartolo y la madre que los parió. Dos años escasos les han bastado a estos individuos para arreglar lo suyo y han participado las tres fuerzas políticas en la merendiña, así que las tres son culpables y los políticos que nos representan se han convertido en salteadores de caminos con una Ley que, como poco, es indecente en un país donde los jubilados ganan 400 euros y el sueldo base no llega, ni por asomo, a lo que estos privilegiados van a cobrar cada mes, toda la vida, por haber tenido poltrona -por cierto, muy bien pagada mientras la hayan ocupado-. Dos años de alto cargo, una vida de privilegios. Esto es el cupón, y no una administración de los ciudadanos, pero un cupón que se reparten ellos, entre ellos, para ellos. A usted y a mí nunca nos tocará, no se preocupe. La CIG, sindicato nacionalista, ha comenzado una campaña de recogida de firmas para acabar con esto. Pero hay que salir a la calle, hay que conseguir por todos los medios que ser político no signifique convertirse automáticamente en un ser superior, en un mantenido de nuestros impuestos. Yo estoy con la CIG contra este gesto de soberbia y vanidad de un gobierno patético que, en apenas dos años, ha querido preocuparse, primero, de su culo; después ya vendrá el culo de los demás. Pero la iniciativa de la CIG no es suficiente, hay que salir a la calle, hay que frenar este abuso, hay que echar el resto. El Estado y la Autonomía son nuestros, que no de ellos; a ellos les pagamos por reprsentarnos, pero sólo mientras nos representan. Dicen los promotores de este robo legal que lo que han hecho es "seguir el Camino del Estado", desperdiciando una estupenda oportunidad para demostrar que las necesidades de Galicia las tienen sus ciudadanos, no sus altos cargos, con sus chóferes, sus gastos pagados y su plus vitalicio que nos revuelve las tripas. Con sesenta millones de euros se secarían muchas lágrimas pero no, ellos llenarán sus gordas barrigas de funcionarios, todavía más. No podemos pasar por el aro. Esta vez no. Nunca Máis. (La viñeta es de La Voz de Galicia).

29 de agosto de 2007

Las cajas

Manoel es uno de esos amigos que lo son para siempre; da igual que no nos veamos ni hablemos en un año; está ahí y puedes contar con él para lo que necesites. Manoel es hijo de la emigración, hijo único. Su padre es un ebanista retirado, diabético y algo excéntrico, y su madre una profesora de peluquería que apagó el secador antes de tiempo por culpa de un problema de salud. Los padres de Manoel son como Manoel, siempre están ahí aunque uno se pase un año sin verlos. Desde hace un tiempo, como buenos gallegos de la diáspora, decidieron disfrutar del retiro en la Galicia que un día los vomitó hacia el lugar donde el sol se mete detrás de la tierra, y no detrás del mar. Lo mismo que un día se marcharon, otro decidieron regresar, aunque podría decirse que viven con un pie aquí y otro allá. Allí tienen su casa; aquí, una obra que cada vez más va cogiendo forma de casa. "Hoy duermo en la obra", dice Manoel cada vez que se viene desde Barcelona para pasar temporadas. Desde que el padre de Manoel se asentó en Compostela, la obra cada vez lo es menos. El veterano ebanista ha decidido dedicar su retiro a construir el interior de la obra, para que la obra se parezca cada vez más a un hogar y cada vez menos a una obra. Empezó amueblando con tablero rebanado y ensamblado para salir del apuro. Pero, con los años, ha convertido unas dos docenas de pinos en muebles vivos y llenos de personalidad. Ayer los visité y me llamó la atención la mano humana con la que remata una escalera de caracol que no lleva a ninguna parte. Bueno, lleva al tejado, pero el tejado es ninguna parte. El viejo carpintero, desnudo de medio cuerpo para arriba, dando cuenta de la cena y de una botella de vino, me puso al día de sus avances: "¿Y las puertas? ¿Has visto las puertas?". Las puertas están estupendas, con sus paños entrelazados y su engarce de cola de milano. "Pues ahora -me dijo- ahora estoy trabajando en tres cajas de muertos para tres que morirán este año". Me quedé callado. Busqué la sensación de frío en el enorme aparato de aire acondicionado que remata la pared del fondo del salón de la obra, pero creo que estaba apagado. "Sí, si en tres cajas de muertos -continuó- para tres que morirán este año. Y si no mueren, mala cosa: una es para mi hermano, la otra para mi otro hermano y, la tercera, para mí". No dije nada. El padre de Manoel es un maestro de la retranca, que es esa manera gallega de decir las cosas sin decirlas, o de decir ciertas cosas sin utilizar ciertas palabras; el doble sentido, la ironía, una extraña combinación de lenguaje, telepatía y mala hostia. Desde que lo conozco, hace casi veinte años, siempre he tenido que pensar dos vece sus frases antes de arriesgarme a quedar como un imbécil por no haber captado su ironía. "Tres cajas de muertos. Para tres que morirán este año", pensé. "Una para mi hermano, la otra para mi otro hermano y la tercera... la tercera para mí". No, no había duda. El padre de Manoel dijo lo que dijo. Sin darme tiempo a responder ni a cambiar mi cara de idiota, dejó el tema y me ofreció huevos de sus gallinas, lechugas de su huerta y pimientos de Padrón que planta en unas macetas de barro que tiene en la entrada. "Ven siempre que quieras; tenemos tanta producción que no damos abasto". Me despedí de los padres de Manoel, prometí volver para llenar la nevera y crucé el umbral de la puerta visiblemente preocupado, imaginándome que, bajo mis pies, un carpintero de Barcelona construía a marchas forzadas su ataúd y los de sus hermanos. "Son para tres que morirán este año. Si no mueren, mala cosa". La frase se me clavó en la cabeza. Ya me disponía a bajar de las escaleras cuando, de debajo del aparato del aire acondicionado, volvió a sonar en mi nuca la voz del artista de la trencha: "Ah, por cierto -me dijo-; las cajas son tres artesas para salar tres cerdos que morirán este año; una es para mi hermano, la otra para mi otro hermano y la tercera... la tercera es para mí". Sin darme la vuelta, solté una carcajada monosílaba que sonó a sonrisa y, a la vez, a alivio. Me quedé mucho más tranquilo sabiendo que ni el padre ni los tíos de Manoel se morirán este año. La retranca de los gallegos es un arte difícil de dominar.

27 de agosto de 2007

Jugando a detectives: caso resuelto

¿Os acordáis de aquella historia de la postal? Resumo: la escribí el 8 de mayo para interesarme por los protagonistas de una postal de 1943 que me compré hace muchos años en Barcelona. En el anverso, una imagen de la calle García Barbón de Vigo; en el reverso, las letras que don Luis Pallí le escribía a su amada Eulalia desde Galicia. Pues bien, la historia ya está resuelta. Estoy en contacto con los nietos de Luis y de Eulalia, a los que espero no haber incomodado -creo que no- con todo esto, y confío en poder contar, si a ellos les parece bien, qué fue de los protagonistas de la historia y qué fue lo que trajo a don Luis a viajar a Galicia en el lejano año de 1943, justo cuando mi padre cumplía once meses y todavía no había nacido mi madre. Así que, como suele decirse, seguiremos informando.

23 de agosto de 2007

Barreiro contraataca

A propósito de la babosada escrita el otro día en El Mundo, hoy les contesta con muy buenos argumentos en La Voz Xosé Luís Barreiro Rivas. Podéis -y debéis- leerlo [aquí].

22 de agosto de 2007

Otra de El Jueves


Antes de que la secuestre el juzgado de guardia, ahí queda eso (aunque la tradición dice que la secuestrarán el viernes). Está en los quioscos.

Regresión azul

No podría explicar qué tipo de razones se esconden detrás de lo que estoy haciedo ahora mismo. Gracias a Sinlamula.com y Peliculasonline.net (esas páginas donde, hasta que las cierre Del Olmo, se puede ver de todo, cine, series y demás gratis y sin tener que descargarlas) me acabo de meter entre pecho y espalda tres capítulos seguidos de una de las series que marcó mi infancia: Verano Azul. Y es curioso. Yo, que tengo una memoria musical impresionante -modestia aparte- pero que tengo un cerebro de mosquito deficiente para las películas y los libros, me he sorprendido al ver que recuerdo no sólo los argumentos de los capítulos, sino incluso diálogos. Vale que Televisión Española, que se repite como la cebolla, nos hizo tragarnos la serie así como doscientas veces. Pero igual hace veinte años que desde que la vi por última vez. ¡Como escarpias se me han puesto los pelos mientras pasaban imágenes de Nerja y el Dúo Dinámico cantaba "El final del verano"! A mis treinta y seis, me ha parecido ver mi vida en diapositivas... Podía haber escogido, no sé, capítulos sueltos de House; de Siete Vidas; incluso de Entre Fantasmas para descubrir espíritus entre las tetas de Jennifer Love Hewitt. Pero no. El dedo se me ha ido a Verano Azul. Así que aquí sigo, con el ordenata conectado a la tele, viendo en color la serie que en mi casa se pasó en blanco y negro y, a la vez, tecleando este mensaje cargado de nostalgia. Con Chanquete de fondo, he buceado para averiguar qué fue de los personajes, cómo les fue la vidal. De algunos ya sabemos todos, pero hay que ver cómo han cambiado otros. [Aquí] aportan datos interesantes al respecto, aunque los de [aquí] están algo más currados. No os recomiendo ver las imágenes de la evolución de Pancho. En fin, que me voy a prestarle atención al Gran Masip -seguro que os acordáis, aquel mago alcoholizado que volvía a Nerja para dar una última función y que entretenía una tarde de lluvia en el verano de la tropa azul-. ¡Como escarpias!
P.D. Interesantísima la disección de la serie que hacen [aquí].

21 de agosto de 2007

La caravana del futuro

Vía Abrideira, la caravana que no me importaría tener -de momento, prototipo-. Nos queda tanto que pelear todavía con los seguros...

20 de agosto de 2007

El Mundo sí que nos insulta

Ésta es quizás la noticia más manipulada, tendenciosa, torticera, demagoga, facha, ... (me quedo sin adjetivos) que haya publicado el periódico de Pedro Jota en mucho tiempo. Sale en la página 12 de la edición de hoy. Como gallego, me siento profundamente insultado por El Mundo. Por cierto ¿Quién carallo es Arturo Pondal?

P.D. Tal como está redactado el titular, y algo sé de hacer titulares, el himno gallego insulta a quienes no entienden el propio himno gallego, no el idioma o lo que el redactor enmascarado de El Mundo denomina "lengua autonómica".

Robo legal

Lo del sueldo de los expresidentes de la Xunta me revolvió las tripas en su día; pero esto ya es demasiado. Cosas así hacen que me avergüence de nuestros gobernantes, nombradamente del Gobierno de Galicia; juro solemnemente no volver a votar en unas elecciones autonómicas; maldigo a esta pseudonobleza gallega que, por el simple hecho de haber prestado unos servicios -convenientemente remunerados- a la Administración pública, se considera con el derecho de tener un sueldo inmortal, de por vida, para siempre. Por las molestias. Me dan ganas de vomitar cuando paso por la AP9 y contemplo el mausoleo del monte Gaiás. Siento náuseas cuando los que están más arriba en la pirámide caminan flanqueados por docenas de policías, guardias de seguridad, bajo palio, soberbios, altivos, encantados de conocerse. Y no, no me creo que un país tenga los políticos que se merece. Conozco a personas dedicadas a la política que creen en lo que hacen, y que lo harían igual sin cobrar. Pero esta raza de altos cargos con sueldo vitalicio es algo que me supera. Además, lo han hecho con premeditación, alevosía y nocturnidad, beneficiando al personal escogido a dedo desde 1981, y lo han aprobado por la puerta de atrás del Parlamento. Y ya es legal, porque lo han decidido quienes se benefician y benefician con la medida a su camarilla, independientemente del color político. Por menos se han alzado pueblos contra sus gobernantes. Sólo la CIG y CCOO han puesto, como no podía ser de otra manera, el grito en el cielo. Pero los partidos, todos, han mangoneado para hacer que sus altos cargos no estén desatendidos económicamente ¡De por vida! El adjetivo es sinvergüenza. Dice el diccionario de la RAE: "1. Pícaro, bribón. U. t. c. s. 2. adj. Dicho de una persona: Que comete actos ilegales en provecho propio, o que incurre en inmoralidades". Esto es una inmoralidad; luego, son unos sinvergüenzas. ¿Democracia? ¿Para quién? ¿Para una raza de privilegiados? Sinvergüenzas, sinvergüenzas, sinvergüenzas...

18 de agosto de 2007

Flor y yo, simpsonizados

Éste es el resultado de simpsonizarnos Flor y yo en la máquina de simpsonizar a la que se puede llegar desde [aquí]. No hay más que meter una foto, retocar de aquí y de allá y, hecho, ya eres un habitante de Springfield. Entretenido. Simpsonízate.

14 de agosto de 2007

Venta directa

En el rural holandés -que, excepto las ciudades, es todo el país- me llamó la atención el sistema de venta directa que se puede encontrar al pie de cualquier carril bici. El productor coloca el género encima de una caja -en la foto, botes de miel- y deja una lata para que tú te sirvas y pongas el dinero. Dentro de la lata, además, nos encontramos 1,50 euros, por si quisieras pagar con un billete de cinco. El mismo modelo de chiringuito de autoventa lo vimos con nueces, con galletas, con ciruelas y con libros. Y uno no puede evitar pensar en que, con excepción de negocios parecidos que se montan a orillas del Camino de Santiago, en el resto de España robarían hasta la lata. El de este año ha sido, se mire por donde se mire, un gran viaje. Descubrimos un país que vale la pena visitar, fuera del culto desproporcionado que se le dan a los Coffe Shops de Amsterdam y a esa estétitca cutre y porcona que rodea el mundillo de la marihuana. No he visto tiendas con menos gusto que los establecimientos donde se rinde culto a la maría. Incluso el desafortunado accidente de la vuelta, reflexionado y meditado ahora en frío, ha servido para valorar lo que la madre de Ane siempre ha considerado un gran verano, marcado por la espera del acontecimiento más importante de nuestro camino juntos. En cuatro semanas tenemos que empezar a asistir a los cursos de preparación al parto. Y hemos comenzado a hacer sitio en casa para la que se avecina. Se acabó eso de tener un armario a mayores para ropa que se usa poco, para trastos, para bolsos... Por cierto que sigue abierto el debate sobre la sillita -en Pamplona, inexplicablemente, silleta ¿por que no sillica?- En la última semana gana enteros el Jané Carrera. Siento no actualizar el blog como sería deseable, pero tengo la cabeza en otras cosas, como podréis comprender. Me he planteado seriamente echar el cierre definitivo, pero voy aguantando. Ahora me voy a encargar las estanterías para el armario de Ane y, a eso de las doce, abriré la persiana de este supermercado de la entrevista que tengo montado este verano. En las estanterías tengo de todo, desde Alaska a Kepa Junkera o Georgie Dann. Si me toca el premio extraordinario de la ONCE de mañana, juro solemnemente no volver a pegar palo al agua. Estamos que lo tiramos, oigaaaa....

9 de agosto de 2007

Noticias desde Compostela

Vuelta a la normalidad, a los quehaceres y a esta Compostela que rebosa turismo y bocadillo de salchichón. El asunto del accidente de Francia sigue como lo dejamos, con la única novedad de que la compañía del erizo que le pone a uno los pelos de punta sigue desentendiéndose de sus responsabilidades. La última es que, al tratarse de un accidente "internacional" -como si Francia estuviera en Australia- las gestiones para que la compañía del individuo que causó el accidente se haga cargo de los daños en mi coche serán largas. "Entre dos meses y un año; si quiere arreglar el coche ya, tendrá que adelantar usted el dinero". Eso me dijo una teleoperadora mileurista que no tiene la culpa de trabajar para una compañía que se burla de sus clientes. También tendremos que adelantar el dinero de los gastos médicos. He empezado a pergeñar un blog dedicado en exclusiva a Génesis Auto, en el que iré desgranando los entresijos del suceso francés para mantener informado a todo el que quiera saber cómo se las gasta el erizo que te pone los pelos de punta. De esta manera, no saturaré www.rabudo.com con el asunto del accidente y, a la vez, crearé una utilísima enciclopedia del despropósito que seguro que ayudará a muchos automovilistas a la hora de escoger compañía aseguradora. Lo de Génesis no tiene nombre. Yo no sé si mi pataleta cibernética valdrá de algo; tampoco sé si tendré el eco que busco. Pero, en cualquier caso, me he decidido a utilizar todas las herramientas que tengo a mi disposición, que no son otras que un teclado y mi natural mala hostia, para que quede por escrito el calvario que me están haciendo pasar los del erizo que te pone los pelos de punta. Por lo demás, el peritaje de la caravana, de la que se ha hecho cargo la compañía Fiatc -confío en no tener que deciarles tamién un blog del despropósito- está en vía muerta. Tardarán al menos un mes en decirnos algo mientras nuestra vivienda con ruedas envejece en un taller francés. Confío en poder devolver este blog a su normalidad de historias, historietas y cosas de la vida. Confío en que disculpéis este parón y sólo un consejo: mucho cuidado con la llamada del ahorro, porque los que ahorran son ellos, no vosotros. Salud.

1 de agosto de 2007

Más noticias desde Pamplona

Seguimos en Pamplona, con mucho calor. Antes de nada, gracias a los que os habéis interesado por la salud de la familia, bien a través de los repeniques en el blog, bien a través de llamadas y mensajes al móvil; es grande tener amigos como vosotros. Pocas novedades hay sobre la caravana. El perito francés parece que ya se ha pasado por el taller donde permanece depositado el cadáver con ruedas que durante cinco años nos ha dado tan buenos momentos. Ahora se ve que tiene que elaborar el informe, remitírselo a la aseguradora y será la compañía la que decida qué hace con nuestra casa portátil: si se queda para siempre en Francia o si la traen a España para repararla. No suelo ser pesimista pero, en este caso, me da que ninguna de las soluciones será buena. Ya os iré contando cómo acaba el cuento. Por lo demás, en Pamplona se está "más a gusto que a gusto", bien como en pocas partes. Buen comer, buen pasear, buenas conversaciones, un patxarán que quita en sentido... Navarra es un gran sitio y los navarros -ya sabéis que mi hija será medio navarra- unos grandes tipos. Hoy, ajoarriero y pochas; ayer, pimientos rellenos; anteayer, paellita de verano... Esto sí que es vida. Tengo mucha suerte por tener la familia navarra que tengo, algunos de ellos lectores habituales de este blog. Si tuviera que emigrar, Pamplona sería el destino favorito. Dice la madre que Ane será jotera; y algo de eso debe de haber: se mueve constantemente y sigue con tendencia a colocarse a la izquierda, algo que, por fuerza, tiene que ser bueno.
El viernes emprenderemos regreso y el miércoles de la semana que viene habrá que incorporarse al trabajo. Os podéis imaginar que en el equipaje de vuelta traeremos no sólo las delicias culinarias en tupper de una de las mejores .cocineras -igual la mejor- de Pamplona, sino también las contribuciones que arrecian para la que nacerá en noviembre: chupetes, baberos, modelitos más o menos artesanos... Hemos buceado a fondo en el inmenso océano de los cochecitos de bebé, también en el de las cunas. En el primer caso, yo me decanto por el más pijo y el más caro de todos, el Bugaboo, aunque hay tremendos debates en la red sobre las distintas posibilidades que se plantean. Acepto todo tipo de sugerencias y comentarios al respecto, por supuesto, que hasta noviembre todavía queda mucho tiempo. Lo dicho, muchos saludos, que lo bueno está a punto de terminarse y después vendrá lo mejor. Sólo echo de menos andar en moto, pero eso tiene solución. Besos.