En vista de que mi padre no actualiza, porque dice que está muy ocupado con mi madre, conmigo y con el señor que le paga la nómina y los atrasos, escribiré yo. Ayer cumplí tres meses, que es una cantidad relativamente importante de meses según con lo que se compare. Por ejemplo, son pocos para un embarazo, pero muchos para no comer cocido. Aunque es carnaval, mis padres no me han disfrazado de oveja, como a mi primo Duarte, que es el único niño del Calvario que bala, el único niño lechal. Bueno... igual se le puede llamar disfraz al gorro de lana de niña peruana con el que mi madre me ha sacado a pasear hoy, pero no sé si es políticamente muy correcto llamarle disfraces a los trajes de los ciudadanos de sitios que no se llaman Santiago de Compostela. En tres meses he hecho no pocas cosas; he ido dos veces a Pamplona, ida y vuelta: casi 3.200 kilómetros; me han vacunado de varias cosas; me han sacado los mocos con un aparato que aspira; y he gastado así como 500 pañales de distintas marcas, para que mis padres lleguen a la conclusión de que los mejores suelen ser los más caros: Dodot Activity, y de la talla tres, que ya peso seis kilos. En las últimas semanas he descubierto varias cosas: mis manos, la sonrisa y lo bien que me sienta dormir toda la noche de un tirón, una circunstancia esta última que a mis padres les entusiasma. Sigo alimentándome únicamente de teta, y mi madre, que es la dueña de la teta, hace unos sacrificios considerables para atenderme cuando aprieta el hambre. Tiene mucho mérito lo que hace mi madre, que es una señora muy guapa que tiene los ojos azules y que acaba los diminutivos en "ico"; qué majico; déjame un poquico... También dice cosas raras como "estremar", "chandrío", "mandarra" y le llama alubias a las judías. Mi padre no. Mi padre lo acaba todo en iño y en iña: Aniña, pequerrechiña, churriña... y confunde quitar con sacar y, como es de vigo, te mira cuando te ve. A este paso, acabará llamándome Churrusquiña, como las sardinas. Las sonrisas las cobro caras. Sé reírme, pero digamos que lo de la risa lo voy soltando poco a poco, para que los mayores no se emocionen. Os diré que a mi padre es al que más le río, pero casi siempre cuando nadie ve, para que no pueda fardar más de lo necesario. Mi padre se encarga de darme unos baños fabulosos en una bañera increíble que mamá compró en Prenatal. Se coloca encima de la bañera grande y me sostengo sola, mientras en la radio del baño suena Cadena Cien. Aunque Cadena Cien es de la Cope, no creo que los jefes de mi madre sepan que en casa se escucha a Javi Nieves. Una de las cosas que me ha mejorado es el oído. Ahora ya sé que mi padre no es Xaime López, que es el señor al que escuchaba por las mañanas desde la barriga de mamá. Mi papá es más alto que Xaime López y tampoco tiene mala voz, para eso cantó en el Coro Universitario de Barcelona. De momento, he visto varias cosas del mundo, además de Pamplona: Ourense, Vigo, algún sitio que no me acuerdo y ayer Pontedeume, a donde me llevaron papá y mamá después de ir a Ferrol a hacer una entrevista. En general, creo que me porto bastante bien, por no decir muy bien; no lloro si no es absolutamente necesario y, a mi alrededor, los adultos ponen cara de idiotas, y sonríen y, algunos, incluso babean, así que no debo de hacer del todo mal mi papel de bebé. En casa voy haciendo migas con Flor, que es otra hija que tienen mis padres, o eso creo. No nos parecemos mucho, porque ella tiene bigote y el cuerpo cubierto de pelo, pero papá y mamá también la cuidan y le dan achuchones, así que yo creo que es mi hermana; o... ¿A ver si va a ser adoptada? En fin, que no me puedo quejar. Me han regalado tantas cosas que mis padres no sáben dónde meter la ropa. Yo os recomendaría que, a la hora de regalar, penséis en papá, que anda todo el día quejándose de que quiere una caravana para llevarme de vacaciones a Suiza y que nadie se la trae. Y es raro, porque el tío se porta bien. Por lo demás, balbuceo, a veces me cago fuera del pañal para darme importancia, hago gimnasia en un aparato de Imaginarium que me regaló un amigo alto de papá y me lo paso bomba salpicando con el agua de la bañera. De mis dos abuelas, no sabría decir cuál está más chocha conmigo. Y mi abuelo Pepe, que acaba de cumplir sesenta y cinco años, no deja de fabricarme cosas para la habitación. En fin, que lo único que no me gusta mucho es escuchar a los obispos jugando a la política cuando ponemos la radio a la hora de comer. No sé, pero me da que voy a salir de izquierdas. Y sería genético, porque mi padre es zurdo. Os dejo una foto. Buenas noches y un saludo porque, aunque no os conozca, sé que vosotros sí a mí. Ane.
1 de febrero de 2008
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8 repeniques, repenica ti:
Qué pasada de niña, Nacho: es una preciosidad.
Qué pena que crezcan, joder! Nunca deberíamos de haber pasado de ahí: quedarnos en esos meses, en la bañera, con el pulgar en la boca, como tu Robinha. Despreocupadamente felices.
Parabéns!
Que riquiña/bonitica! (e faladora)
Guapa, guapa. enhorabuena!!
Que razón tés M. Por certo, primeiro Nacho Mirás, logo Nacho de la Fuente. Xornalista e ter fillos está de moda nos últimos meses...¿quen será o próxim@?
Un saúdo amigos e parabéns os dous Nacho.
Ah, que se me olvidaba, Anne, que sigas medrando así de ben. Noraboa!
Boas noites, princesa do Calvario, raiña das Compostelas... :-D
"pequerrechiña, churriña... y confunde quitar con sacar y, como es de vigo, te mira cuando te ve"
jejejeje
(iba por a calle, vin pra riba e mireite no balcón"
ya, se, ya se, no es de normativa.
que sigan, ya verás como en vez de pequerrechiña, dice: pequerequerina.
vivencia reciente.
qué bien te haces explicar, Ane, serán los genes?
bicos a tod@s
e.
Enhorabuena por el bebé. ¡cómo sabe que no le gustan los obispos!
y Enhorabuena por la visita a Ferrol. Saludos.
pero que ben fala, como se nota que o pai escribe e a nai fala moi ben tamén. Está ghuapirma!
kate
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