En clase siempre les repito a mis alumos una frase que me dijo a mí una vez Juan Ramón Díaz, cuando era mi director: "No hay historias pequeñas, hay periodistas pequeños". Si hay algo que me gusta de esta profesión, que me pone las pilas y me reconcilia con el mundo, es tener el privilegio de compartir mesa -incluso hacemos piececitos y todo- con uno de los periodistas más grandes que haya conocido jamás, capaz de elevar a los altares del periodismo asuntos aparentemente nimios. Xosé Manuel Cambeiro es un maestro en muchas cosas, claro ejemplo de que, como decía Kapuscinski, para ser buen periodista hay que ser buena persona. Esta es una de las noticias más leídas hoy en La Voz de Galicia: "Una burra espera desde el domingo a que le hagan caso". Ni Feijoos, ni Obamas, ni historias; la realidad en estado puro, pero narrada como el mejor de los cuentos. Leedlo.
1 repeniques, repenica ti:
As historias máis cotidianas poden convertirse en grandes historias. Aínda me estou lembrando daquel veciño teu (ou dos teus pais) que facía experimentos artesanías de gran risco ou que usaba o Barón Dandy para outros menesteres...
Esas historias pequenas, tan ben contadas literariamente por un bo escritor, son as que me gustan deste amigo Rabudo. Esas son as historias que me atraparon e que me levaron a visitar un blog Rabudo. Un quedou atrapado con aquel veciño, ou incluso cos últimos descubrimentos musicais de Edilberto que tan pronto lle cantaba a Penélope como a Pedro Almodóvar baixo un acorde musical pegadizo (pedro penelope pepepepeeeee pedro penelope...).
Outras veces contábase as peripecias na parada de bus e posterior ingreso nun bus urbano de Compostela. Unha historia que podería pasar inadvertida é dotada de vida propia, como se a estivésemos vendo a través dun libro que lemos.
Por certo Nacho, aínda que xa sei que andas moi liado, bótase de menos algunhas desas historias ilustradas do cotidiano.
Un saúdo, amigo, desde Sanxenxo
Carpe Diem
Publicar un comentario en la entrada