No sé si será la edad; el año que viene me caerán 39. El caso es que, desde hace unos años, y va a más, siento una necesidad insoportable de cambiar de lugar, de emigrar. Y no hablo de cercanías. Lo digo completamente en serio. Tengo un trabajo que me gusta, en una empresa en la que me siento bien tratado -un privilegio en los tiempos que corren-, una familia a la que adoro, buenos amigos... Y, si me/nos surgiera la oportunidad -evidentemente una buena oportunidad, que somos tres a comer y un gato- no me lo pensaría dos veces. Empiezo a sentir una obsesión por los reportajes del canal Viajar, por Españoles en el Mundo, incluso por Callejeros Viajeros. Me sorprendo a mí mismo delante de la tele completamente extasiado, imaginándome cómo sería nuestra vida en Suecia, en Finlandia, en Nueva York, en Berlín, en Argentina... Y digo bien: nuestra vida; solo no me voy a ninguna parte. ¡En China! Sí, en China, dando clases de español o fundando un centro gallego. La dura realidad me castiga a diario, sin embargo, con una ventanilla que tiene vistas a la gasolinera de San Caetano, que es un sitio aburrido donde siempre repostamos los mismos. Y venga el atasco obligatorio en la calle del Hórreo, y venga otra inauguración del alcalde... Cuando dejé de vivir en Barcelona eché aquella ciudad muchísimo de menos, porque era un mundo inmenso que siempre te ofrecía algo nuevo. Europa estaba cerca; aquí está... en el quinto carallo. Pero me fui acostumbrando a esto. Ahora, la rueda de hámster me empieza a agobiar. ¿No hay algún empresario de la comunicación americano, gallego americano, navarro americano, que me quiera un tiempo a prueba? Seguro que a alguien le vendrá bien la sangre fresca. Soy un tipo de máximo rendimiento y consumo justito, de verdad. Tengo informes. Soy muy responsable. Cocino de puta madre. Y tengo don de gentes y soy uno de los fulanos más mañosos y resolutivos que conozco. ¡Pregunten! Además, toco la gaita. Tengo muchos defectos también, claro, pero eso no lo voy a poner en este currículo sintetizado. ¿O acaso ponéis vosotros los defectos en los currículos? Pues lo mismo. Soy un currante nato. Protesto bastante, sí, pero mientras protesto, trabajo; esa es la clave. No fallarle al jefe ni una sola vez, aunque a veces lo asesines con la mirada. Y protestar con razón, no por joder. Soy/somos una inversión muy rentable.Salir de España, al menos, un mes al año, se ha convertido en una necesidad, por eso mi caravana es la nave espacial que me coloca en el resto del mundo, aunque sea con billete de vuelta. No puedo con este clima, no puedo con la lluvia, con las semanas que empiezan el lunes y acaban en domingo; me gustaría que mi hija creciera un tiempo en otra latitud. Pamplona, me vale ¡Pamplona, que está al lado de Europa!. Lo juro. No dejo de buscar la manera de pasar más tiempo con la pequeña y con su madre. Pero aquí resulta imposible, y sé que un día alguien me lo podría echar en cara, pero ya será tarde. Por eso me vendo en lote; necesito emigrar.
9 repeniques, repenica ti:
A mi me paso lo mismo y desde hace unos años no me importaría cambiar de trabajo y de país por un año o dos, el programa Españoles en el mundo ya me queda pequeño, el canal Viajar lo veo con entusiasmo y se hablan de Canadá o la Patagonia no pierdo detalle.
Bueno, perdona este rollo pero mi he visto reflejado en tu post. Saludos
Nada, Eifonso, para rollo el mío. Pero te juro que esta necesidad empieza a ser angustiosa...
Ai Nacho como te entiendo!!! Donde pone Santiago pon Lugo, y suscribo hasta la última coma de lo que escribes... Para mí lo peor es la sensación de que no hay posibilidad de mejoría, por mucho que me esfuerce, y eso mata poco a poco. Pero mantengo la esperanza de conseguir mi ansiado cambio de aires tarde o temprano.
Aires donde el gris no sea el color predominante, donde huela a mar, y donde el sol caliente la cara al menos 100 días al año.
Por soñar que no sea...
Puedo dar fe de todo lo que dice, y seguro que tiene alguna virtud más que no le ha venido a la mente, además, por si fuera poco, podria hacer de doble de Luís Tosar y no se notaria la diferencia. Un abrazo, Albert
Parece que llegas con un ligero anticipo a la crisis de los cuarenta.
stc
bueno,si donde vayas formas un centro galego,no te preocupes que te ire a ver.Ya te contare mis andanzas con los gallegos de panama. Pasado te vere por berriojà...
Pues te aseguro que en los demas sitios la semana no empieza los martes, pero lo tienes que descubrir solito. Hazlo!
Pide la espectativa o como se llame, inventate algo, "gallegueando" y paseate por el mundo visitando tus paisanos, sus gasolineras, atascos y realidades.
Hazlo y rapido, antes de que Anne crezca demasiado.
He descubierto que como en casa (Barcelona) no se esta en ningun sitio, pero estoy atrapada en otro pais porque ahora ese es el "mundo" de mi hija, de sus afectos y no puedo arrancarselos.
Y sacar los ahorros de debajo del colchon y vivir de renta un año?
Un año free lance... un libro... un guion...
Malditos 40!
Las excedencias son fantásticas, cambiar de aires más aún y probar cosas nuevas engancha. Lo que pasa es que da miedo, sobre todo cuando partes de una posición privilegiada, como es tu caso. Pero yo te animo, porque ventilar el cerebro es un buen tratamiento contra la desmotivación y porque, después de vivir en Santiago veinte años, puedo decir que no me parece una buena ciudad para mentes inquietas... Tú que eres un hombre multiusos seguro que puedes encontrar una manera de huir una temporada. ¿Qué tal un libro sobre la vuelta al mundo de una familia en caravana? Patrocinado por Citroen y la Xunta, claro...
A mi me pasa algo parecido, vivo en Barcelona, tengo 2 trabajos uno como "autónomo" y otro como socio. Económicamente voy bien, pero hace cuestión de 1 año que viajé a Australia y desde entonces me estoy planteando la posibilidad de irme en busca de otras vidas.. aquí solo hago que trabajar, trabajar y trabajar. No se, tengo muchas dudas, pero realmente la posibilidad la pienso cada día, miro las visas, etc...
Publicar un comentario en la entrada