22 de junio de 2009

Guapísima

¿Cómo no se me va a caer la baba? Las fotos son de este domingo, en la praza do Toural. Y son de mi amigo Paco Rodríguez.

16 de junio de 2009

¿Estrella Light?

Voy a entrarle al trapo a los de Estrella, que quieren promocionar un nuevo producto a través de los blogs, y para ello organizan un concurso. Ahí va mi contribución:

No sé a dónde vamos a ir a parar. Ahora van los de Estrella Galicia y se sacan de la manga la Estrella Galicia Light. La primera impresión se me antoja ofensiva: la Estrella es tan nuestra como el cocido o el churrasco; aligerarla es como atacar a la razón de ser de la barriga cervecera. ¿Qué será lo siguiente? ¿Desnatar la empanada? ¿Qué cara pondríamos si sacaran una línea de cocido light? El tocino sin grasa; los grelos con Omega 3; el unto desnatado... Claro, tú ves el anuncio y Rober Bodegas, que tiene más o menos mi tipo, se refleja en un espejo transmutado en Pilar Rubio. Y entonces me pregunto: ¿Qué imagen devolvería el espejo si soy yo el que se toma una Estrella Light? Quién sabe... Madonna, Patricia Conde, la madre Teresa o la difunta de mi abuela, que medía un metro ochenta y calzaba un cuarenta y tres. Quién sabe. Después del shock inicial, como soy un tipo abierto a todo, me lanzo a reflexionar. De acuerdo, los de Estrella están acojonaos con la moda del culto al cuerpo. Seguramente tienen estudios de mercado que dicen que los barrigones corremos serios riesgos de desertar de sus listas de consumidores. Y quizás tengan razón, y no porque no disfrutemos de la birra, sino porque, como víctimas que somos de las modas y de los gustos de nuestras mujeres (aquí entran novias, esposas, madres y amigas en general) nos cohibimos a la hora de pedir en la barra cuando estamos acompañados de la Santa Inquisición. "Nena, tranquila, que es Light". Y ella pone cara de "ah, bueno, entonces pídete otra". Y tú, que lo que querías es meterte una cerveza de categoría, te la metes y la digieres mucho más relajado, convencido de que las cosas light castigan menos el cuerpo. Vale, la probaré. Aaunque no sé por qué los productos light tienen que ir en envases escuchimizados y alfautados, como si fueran medicamentos que llaman al consumo moderado. ¿Pero no ven que están dirigiendo un producto a tipos barrigones y, a menudo, insaciables? ¿No ven que no tendremos suficiente con una sola? Ah, claro, sí que lo ven, por eso lo hacen. Si se han currado el sabor, que no lo dudo -todavía no la he probado- quizás triunfen. Habrá que acostumbrar a la parroquia, como cuando pedías una Cocacola Light y la gente te miraba con cara de decir: ¿Estás tonto o qué? Bien, me han convencido, probaré, me guardaré un pack en mi nevera, junto al Philadelphia Light, los Danone desnatados, las aceitunas La Española con el 30% menos de sal, la mayonesa hipocalórica y la mantequilla de fogueo esa con la que unto un pan integral que sabe a alfalfa. El caso es que acabo de verme en el espejo y, a pesar de ser un consumidor de cosas aligeradas, mi barriga sigue estando a la altura de Rober Bodegas. El espejo no me ha devuelto la sonrisa de Charlize Teron. Igual es que estoy fallando en algo... Sólo una idea: cuando saquen la versión de litro, llámenle Lightrona. En mi honor.


11 de junio de 2009

Yo soy ése

Me siento plenamente identificado con el tipo del cucurucho que dibuja hoy Santy Gutiérrez en La Opinión de A Coruña. Yo también deserté el domingo pasado.

Carallo como chove... en África

Gracias a La Huella Digital descubro esta maravilla musical en la que, además, se recrea una de mis canciones favoritas. Es absolutamente impresionante de qué manera reproducen una tormenta. Y todo lo demás es sublime. Es el coro Perpetuum Jazzile de Eslovenia. Gracias, Nacho, va estupendo ahora que llega el anticiclón.



10 de junio de 2009

Vespa robada

Post de servicio público rebotado del blog de Damián. Al amigo vespeinado Adrián le han robado su Vespa en la avenida de A Coruña de Pontevedra. Si la veis por ahí, avisad. Ahí van las fotos que reboto desde Vespadicto.

3 de junio de 2009

Treinta años, clavaos, de esto

Sigo sin ganas ni tiempo para escribir en el blog. Pero no podía dejar de recordar qué ocurrió tal día como hoy, pero hace treinta años exactos: el 3 de junio de 1979. Lugar de los hechos: Colegio Público Lope de Vega de Vigo. Así que recupero el post publicado tal día como hoy, pero en el 2007. Más que nada, para que os echéis unas risas. Saludos. Sigo por aquí. El post es el mismo, solo que cambio 28 por 30:

Hoy, queridos amigos, hace treinta años de esta fotografía. Y, total, para nada porque, como decimos aquí, "non fixeron bo de min". Lo único que queda de la escena creo que es la vela historiada, guardada en un baúl que tienen mis padres en casa. Y quizás también el crucifijo. Ese día me regalaron mi primer coche teledirigido ¡sin cable!; también un reloj con la esfera azul al que había que darle cuerda; algo de pasta para la hucha; una cámara Instantmátic de Kodak; algunos juegos; el clásico puzzle que nunca hice... No me acuerdo del resto. La hostia me la dio don Jesús, cura de San Pedro de Sárdoma, en una comunión a discreción celebrada en el gimnasio del colegio. Leí sin confundirme en la misa y me sabía bastante bien los pecados y las obligaciones del buen cristiano que, durante todo el curso, había ido anotando en una libreta en cuya portada salía Félix Rodríguez de la Fuente. La cuchipanda fue en el Restaurante Casa Pepe de Juan y no faltó de nada. Hay una foto muy simpática de la abuela Pura metiendo los dedos en la tarta. Por lo demás, ya digo, poco queda de aquello. Ni siquiera ese flequillo llamado "perrera" con el que nos peinaban a los Carlitos de Cuéntame de finales de los setenta. La chaqueta marinera y el pantalón de tergal gris eran heredados de mi hermano, lo malo de ser el segundo. Pero la cara de devoto en la foto de Mary Quintero, no diréis que no la tenía, con esa posición de ¡Presenten velas!... Creo que después de aquello sólo me confesé dos veces más y enseguida deserté de las filas de Dios Nuestro Señor. Mantuve, eso sí, el contacto con los Salesianos, que son unos religiosos que me caen bien y que nos ponían películas de Bud Spencer los fines de semana en el Colegio Hogar de San Roque. ¡Incluso fui Scout en el grupo 181-Salesianos Vigo! No sé si treinta años después prescribiría el delito de haber tomado el camino de la izquierda... El caso es que el recordatorio deja claro que yo, lo que es recibir a Jesús, lo recibí. Que Jesús se quedara ya es otro cantar.
P.D. ¿No tengo un aire con Joselito, el pequeño ruiseñor? En 1979 también pasaban todas estas cosas.