No lo oculto; yo trabajo para vivir, no por placer. No es que no me guste trabajar, es que me gusta más no hacerlo, que es diferente. Así que podéis imaginaros que tal día como hoy, 31 de julio, jornada en la que los católicos, sobre todo los jesuitas, le rinden homenaje al tipo de Loyola cuyo nombre llevo puesto -o sea, que estoy de santo-, busque todo tipo de estímulos para soportar la vuelta en este sitio donde el verano ni es verano ni es nada. Sí, hago lo que me gusta, me pagan por ello, siempre hay quien está peor y bla, bla, bla. Pero yo sería absolutamente feliz viviendo sin trabajar, que a nadie le quepa ninguna duda. No tendría ni un minuto de aburrimiento; lo viajaría todo, lo leería todo, lo viviría todo. Con las vacaciones agotadas y jodido, mirando de lejos cómo mi caravana se conviertía en una vulgar calabaza tirada por ratones, me fui a la caza de alegrías para hacer más llevadero lo inevitable. Y encontré esta canción de Efecto Mariposa que, por lo menos, me ha animado un poco el retorno. La canción, el último baño de las vacacaciones con Ane, que me abrazó en la bañera y me lavó la barba con jabón, y el cuarto de hora que, mimoso como un gato capado, he estado tirado en el sofá, de tourné en Siberia con Canal Viajar mientras unas manos mágicas hacían digitopuntura sobre la inmensa estepa de mi cuero cabelludo. ¡Arriba esos ánimos!. Mientras sueño con el día en el que consiga ser rico o pensionista -las probabilidades me acompañan más en la segunda opción- os dejo el vídeo y el estribillo. Joder, qué duro es el retorno...
Y, de propina, uno de mis famosas redondillas improvisadas, titulada, por ejemplo, "Agosto cabrón, apártate de mí". Diría así -voy inventando sobre la marcha-:
Se acaban las vacaciones
y toca volver al curro.
¡Es injusto, no me aburro!
pero el sistema se impone.
En esta ciudad de curas,
donde adoran a un churrasco
donde llueve que da asco
las jornadas son muy duras.
¡Necesito un masajista!
El retorno me acongoja
Si yo fuera la Pantoja...
no sería periodista.
Mis sueños de millonario
se desinflan cada viernes
y me apedreo los dientes
si acierto el complementario.
Si la suerte me acompaña
-no juro por no jurar-
no volveré a madrugar
y no viviré en España
(o al menos no todo el año, coño, que estoy hasta el moño del tiempo de otoño y la lluvia gallega que al cuerpo se pega)
¡Adiós, cerveza! ¡Hola, mosto!
A la orden, mi sargento
Siempre trabajo contento...
qué duro va a ser agosto.
El verano tuvo tela
pero ahora se ha acabado
¡Que me quiten lo bailado!
¡Sóplame aquí, Compostela!
¡Qué cabrón eres, agosto!
Estabas ahí esperando
al acecho, vigilando,
para escupirme en el rostro.
Aparta de mí, asqueroso.
Que no traes nada bueno.
Huele fuerte tu veneno.
Pero saldré victorioso.
¡Me cagontó!
"Por tenerte, por querer quererte, dejé de lado todo lo que sentía.
Yo no sabía que tu amor escondía,
la soledad...
Y aunque grites, ¡morena mía!
desde esta orilla no escucho tu voz
No sé quién eres,
no sé quién soy. No sé quién soy. No sé quién soy".
Y, de propina, uno de mis famosas redondillas improvisadas, titulada, por ejemplo, "Agosto cabrón, apártate de mí". Diría así -voy inventando sobre la marcha-:
Se acaban las vacaciones
y toca volver al curro.
¡Es injusto, no me aburro!
pero el sistema se impone.
En esta ciudad de curas,
donde adoran a un churrasco
donde llueve que da asco
las jornadas son muy duras.
¡Necesito un masajista!
El retorno me acongoja
Si yo fuera la Pantoja...
no sería periodista.
Mis sueños de millonario
se desinflan cada viernes
y me apedreo los dientes
si acierto el complementario.
Si la suerte me acompaña
-no juro por no jurar-
no volveré a madrugar
y no viviré en España
(o al menos no todo el año, coño, que estoy hasta el moño del tiempo de otoño y la lluvia gallega que al cuerpo se pega)
¡Adiós, cerveza! ¡Hola, mosto!
A la orden, mi sargento
Siempre trabajo contento...
qué duro va a ser agosto.
El verano tuvo tela
pero ahora se ha acabado
¡Que me quiten lo bailado!
¡Sóplame aquí, Compostela!
¡Qué cabrón eres, agosto!
Estabas ahí esperando
al acecho, vigilando,
para escupirme en el rostro.
Aparta de mí, asqueroso.
Que no traes nada bueno.
Huele fuerte tu veneno.
Pero saldré victorioso.
¡Me cagontó!
"Por tenerte, por querer quererte, dejé de lado todo lo que sentía.
Yo no sabía que tu amor escondía,
la soledad...
Y aunque grites, ¡morena mía!
desde esta orilla no escucho tu voz
No sé quién eres,
no sé quién soy. No sé quién soy. No sé quién soy".
