Domingo temprano. Paz y quietud, calentitos en la cama. De repente, en el pasillo rebota una vocecilla:
-¡¡¡Papáááááá, no quiero dormir más!
Nos hacemos el avión, por si cuela, aunque ya sabemos que no.
-¡¡¡Papiiiii, ven a buscarme, que no quiero dormir más!
Intentamos negociar.
-Ane, ven tú a la cama de papi y de mami [ilusos]
-¡Nooo, que no tengo zapatillas
Seguimos negociando.
-Pues ven sin zapatillas (total, lleva uno de esos pijamas con pies)
Nada que hacer.
-¡Noooo, que me resbalo!
-Pues ven despacito.
-¡Noooo, que me enfrío y después tengo mocos y hay que poner suero y sacamocos! (Argumentos todos utilizados por nosotros cuando nos conviene).
En vista de que perdemos la batalla, se zanja la cuestión.
-¿Vas a buscarla tú o voy yo? Vale, ya voy yo.
17 de enero de 2010
11 de enero de 2010
Mola
Atención al diseño de Bel&Bel. En su web dicen: "La Silla Vespa se elabora a partir de piezas originales de la mítica scooter de Piaggio. Reaprovechando el chasis y la chapa, creamos un original y singular modelo de silla giratoria. La Silla presenta una estructura interna muy reforzada y una base con pistón hidráulico para regularla y ajustarla a la altura más conveniente. Es una silla ergonómica y muy cómoda tapizada en polipiel. El carácter artesanal de la pieza la convierte en un producto exclusivo y en una muestra de diseño y de Arte de Vanguardia. Es, además, una pieza que incorpora una gran carga emocional para todos los amantes de la famosa y emblemática motocicleta Vespa". También tienen un sofá hecho con trozos de un Seiscientos. [Más en Bel&Bel]

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Vespa diseño
6 de enero de 2010
Año nuevo...
Borrón y cuenta nueva, aunque lo escrito, escrito está. Mañana empieza realmente el 2010 para mí. Y también me propongo cambiar unas cuantas cosas. Antes de nada, y como no puedo evitar el poso salesiano que me educó en la primera vida, con Sor María Luisa a la cabeza, ahí va mi arrepentimiento más sincero por los errores que haya podido cometer. Sincero, sí. Después de eso pondré los objetivos.
1. Pido perdón, de corazón, a todo el que se haya podido sentir ofendido por algo que yo haya hecho o escrito -seguro que será más por esto último que por lo anterior-. Tengo una tendencia genética a explosionar que a veces me puede. Trato de controlarlo y creo que algo he conseguido, pero no siempre. Tengo graves defectos de fabricación; no soy perfecto. Pero dicen que asumir el problema es el primer paso para solucionarlo.
2. Pido perdón a los que más cerca están por ser un cenizo a veces, por cometer el pecado mortal de traerme a casa los problemas del trabajo y por robarles tiempo a ellos para dárselo a otros. En eso soy la versión invertida de Robin Hood, y el más débil sale perjudicado.
3. Pido perdón por ser tan vehemente en contar las cosas que me ocurren, por ser tan público, por haber caído en la tentación del insulto, por cruzarme y no ver más allá. Ahora soy padre y tengo que predicar con el ejemplo; o, un día, mi hija se avergonzará de mí cuando me lea.
4. Pido perdón por exteriorizarlo todo y no guardarme nada dentro. Lo hago en el trabajo, en casa, en este blog que tantos psicólogos me ha ahorrado... Supongo que he cansado a mucha gente con mis problemas sin pensar en que todo el mundo tiene los suyos. Este punto será difícil de corregir, sino imposible. El día que cierre la boca o deje de escribir será porque haya muerto. Intentaré, si acaso, contenerme un poco. He llegado a la conclusión de que no lo hago por exhibicionismo, sino por necesidad. El que no quiera creerme es libre. Este blog no es de lectura obligatoria; es como una casa en la que todo el mundo es bien recibido, pero a cuya puerta se llama voluntariamente.
En fin, que lo siento y que nada deseo menos que ver cómo aumenta mi saldo de enemigos.
Y, ahora, los propósitos para el año nuevo (seguro que compartimos varios)
1. Recuperar la ilusión en el trabajo, que está un poco tocada por exceso de cupo y defecto de ánimo. Llevo muchos años haciendo lo mismo; quizás es el momento para darle una vuelta a la cabeza.
2. Volver a practicar el sentido común.3. Reflexionar más sobre que el mundo no es siempre como a uno le gustaría y tratar de comprender mejor a los que no piensan como yo. En esto tendré que hacer ejercicios. Muchas veces he hecho pagar a justos por pecadores, y eso no es justo, valga la redundancia. Aquí incluyo a las altas jerarquías de la Iglesia Católica -contra los soldados rasos no tengo nada- y a los revisores de Renfe.
4. No quejarme "de vicio" y valorar lo que tengo (cosa que siempre hago pero que, a veces, obcecado, dejo en un segundo plano).
5. Moderar la mala hostia -esto ya está un poco repetido, pero insisto, a ver si acabo aplicándolo-.
6. Tratar de ser un padre y un marido del que se sientan respectivamente orgullosas mi hija y su madre.7. Tener presente todos los días que lo mejor de la vida está en casa y duerme a mi lado.
8. Aprender a digerir mejor los insultos y los escupitajos que me llegan, sobre todo, en forma de comentarios anónimos -fliparíais-; el último me hizo reflexionar sobre el odio que puede despertar alguien, en este caso yo, en otra persona. Decía algo así como "lárgate de una vez, sería una bendición". Y algo también sobre que no me merezco a mi propia familia.
9. Recuperar mi pasión ciclista, que seguro que me ayudará a bajar la tensión y a quemar, pedaleando, kilos y problemas.
Y lo que vaya surgiendo. El año que viene, por estas fechas, enlazaré otra vez este post y veremos lo que se ha cumplido y lo que no. Y, como dicen los rectores en los juramentos, si así lo hago, que Dios me lo premie. Y, si no, que me lo demande. Feliz año. Estoy un poco de bajón, pero animado a plantarle cara, aunque no lo parezca.
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Propósitos año nuevo
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