Majestades. No sé, no veo movimiento. He hablado clarito. Os he dicho lo que quiero, y deberíais pensar en que conviene respetar los deseos de un niño que el año que viene cumplirá 40 años. Pero, insisto, no percibo avances. Mi último argumento es [este]. Pero, si aun así, si pesan más las razones económicas que los deseos y las necesidades compulsivas de este que os escribe, acataré lo que decidáis. Eso sí, y de esta manera me voy cubriendo las espaldas. ¿A que no sabéis que, en 40 años que voy a cumplir en siete meses, JAMÁS me habéis traído tampoco el Scalextric con el que sigo soñando? Ayer estuve en casa de mi sobrino, que tiene tres años, y él ya tiene el suyo. ¡Con tres años! ¡Las carreras que me he pegado! ¿Qué falla, Majestades? ¿A qué estamos jugando? ¿En qué os he fallado? En el caso del Scalextric, no me valen las razones económicas. Recapacitad. Deberíais pensar en regalar pensando en el que recibe el regalo, y no en vuestra conveniencia. Siempre vuestro.
25 de diciembre de 2010
10 de diciembre de 2010
Queridos Reyes Magos
Queridos Reyes Magos, Papá Noel, Olentzero, Apalpador y demás conseguidores ultraterrenos que en la fantasía sois. Voy a ser directo: Quiero un iPad. Ni siquiera sé si lo merezco, pero lo quiero. Esperando que al recibo de la presente os encontréis bien de salud y tal y tal... se despide. Fulanito de tal. Hala, ahora que se expanda la carta por el universo, a ver si suena la flauta. (Juro que, el otro día, soñé que me llegaba un paquete anónimo con un iPad dentro. ¿Me estaré obsesionando?)
Suscribirse a:
Entradas (Atom)