Pues, con una cierta resaca por la salida nocturna de ayer -prometo con la boca pequeña no volver a fumar en una temporada-, [esto] es lo que dio de sí para el tipo que lo cuenta en La Voz -un indocumentado cualquiera- el tan esperado concierto de Maná. Por lo menos, hasta la sexta canción, que la tiranía del cierre me impidió quedarme más tiempo. La crónica sólo sale en la edición de Santiago. En cualquier caso, fue toda una sesión de karaoke a discreción, en el buen sentido de la expresión, y la gente se lo pasó en grande, que es de lo que se trataba. La foto es de mi amigo Fernando Blanco, en El Correo Gallego (para que no se diga que sólo meto cosas de La Voz).P.D. Por si no tenéis bastante, ahí va [otra crítica] del mismo autor, la que sale hoy en la edición de general. Es que nos mola repetir...