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28 de mayo de 2007

Martiño primero de Teo

Foto: Xoán A. Soler / La Voz de Galicia

Estoy especialmente contento porque un lector de este blog, uno de los asiduos, se ha convertido en alcalde. Se quedó sólo a un puñado de votos en las anteriores, pero esta vez le ganó por más de una cabeza al señor de las Tortillas y doctor horris caspa. Felicidades de todo corazón a Martiño Noriega, un tipo que se lo ha currado y que, seguro, será el mejor alcalde que haya tenido Teo jamás. La reacción del perdedor no pudo ser más lamentable: "Que Dios coja confesados a los vecinos de Teo", dijo. A quien deberían cogerlo confesado es a él, que seguro que tiene mucho de lo que arrepentirse. Mucha suerte amigo Martiño.

P.D. Actualizo la foto.

Se acabó lo que se daba

Hasta aquí la jornada de hoy. Varias sillas cambiarán de culo en los próximos días. En Santiago, finalmente, no sólo no se cumplieron las predicciones, sino que fallaron estrepitosamente. Es cierto que nadie daba un duro por Conde Roa. Pero el voto es caprichoso. Durante esta tarde noche me tocó cubrir la sede del PP compostelano, modesta tirando a cutre, instalada en una antigua tienda de Amichi en la calle Montero Ríos. Justo enfrente, a una manzana cuesta arriba, el despliegue de medios de los socialistas en el hotel Araguaney era casi sobrenatural: pantallas de plasma, camareras a discreción, bandejas de pinchos de tres pisos... Paradógicamente, la alegría estaba en la tienda cutre, en la acera de enfrente, donde todo lo que pudimos degustar los periodistas fueron tres bolsas de patatas fritas que pagó de su dinero un fotógrafo de El Correo Gallego. Igual hay que sacar alguna moraleja de las fotos que pongo a continuación; que no se puede vender la piel del oso antes de cazarlo; que no se puede echar el carro delante de los bueyes... Bugallo seguirá siendo alcalde, pero me da que, esta vez, le ha visto las orejas al lobo.

Aquí, el cátering del PP:


Aquí, el del PSOE.No hay más comentarios. Evidentemente, os podéis imaginar dónde cenamos los que nos tocó cubrir al PP...

27 de mayo de 2007

Tres hombres, tres votos

Pocas anécdotas en Santiago. Bugallo (PSOE) acudió a la urna con su hija y con una tía. Dijo que no sabe lo que ha votado la niña -que lo hacía, por cierto, por primera vez-, pero añadió que, si no lo hizo por su padre prefería entonces no saber nada más. Gerardo Conde Roa (PP) iba tan despistado que llegó a la urna sólo con el carné de identidad, sin sobre y sin papeleta. La votación de Néstor Rego (BNG) transcurrió sin incidencias. Más información, desde La Voz de Galicia, [aquí].

A ver si....

Acabo de votar y ya no estoy tan convencido del resultado como hace un par de horas. En la mesa de San Lázaro, las cuatro personas que estaban delante de mí escogieron cada una su papeleta del Partido Popular. ¿Y si....? No, no creo. Pero ¿y si....? Puffff.... El día va a ser largo. Antes de votar, y dando un paseo por la ciudad, nos encontramos con Néstor Rego, candidato nacionalista, que vino a saludar cordial y esas cosas. Le deseamos suerte. Se le veía un poco preocupado, igual es sólo una sensación. Después nos fuimos a ver votar al alcalde y favorito en la carrera, Xosé Sánchez Bugallo, que asistió acompañado de su hija y de su tía. Se le veía mucho más tranquilo. Volvió a darme la enhorabuena -y van tres veces- por la próxima paternidad y le dije que a ver si esta noche también había que dársela a él. Claro que él, a estas alturas, aspira no ya a ganar, sino a la mayoría absoluta. Esta noche me toca informar desde la sede del PP, así que tendré todos los frentes cubiertos. El coordinador de campaña del PSOE me comentó que si la participación llega al 65%, tendrán mayoría absoluta. Pero después de ver lo que vi en San Lázaro, ya no estoy tan seguro. A la información oficial sobre participación y al recuento se accede rápidamente desde [aquí].

Es tu deber: vota.

A votar todo el mundo

Cada uno que piense lo que quiera, pero yo sigo creyendo que vale la pena ir a votar. Yo lo haré esta vez -dentro de una hora, o así- en el centro sociocultural de San Lázaro, este barrio del que soy vecino desde hace un año. Si lo que he visto en los últimos días de campaña es el reflejo de los resultados, entonces el Partido Popular se pegará en la capital de Galicia la hostia de su vida. El viernes asistí a las dos fiestas-mitin de las dos fuerzas más votadas en Compostela: PSOE y PP. Lo del PP fue terrible, trágico, casi diría que lamentable. Poco más de cien personas, en su mayoría gente muy mayor que, sentada en lo que un día fue la platea de la sala Capitol, aplaudía sin ton ni son las frases que se emitían desde la palestra. Pero había poca sangre, incluso diría que pocas ganas. Daba la impresión de que, como dicen los del PSOE, el candidato Conde Roa no es capaz siquiera de convencer a los suyos. No fue una fiesta-mitin, qué va. Fue una especie de acto de resginación cuyo mensaje pareciera ser: señores, hasta aquí hemos llegado; abróchense los cinturones porque el hostiazo va a ser tremendo.
Para probar otra sensación, me fui a continuación a la plaza Roja, donde los sociatas habían montado una verdadera fiesta mitin, incluida la actuación de un grupo de folk de esos cuyos miembros todavía creen que un músico es mejor cuanto más rápido toque. No habría mucho menos de cuatrocientas o quinientas personas. Y se respiraba por todas partes olor a triunfo. Gane o no gane, el actual alcalde, Sánchez Bugallo, salió a la palestra como un campeón. Conde Roa, aspirante popular, por contra, había subido al escenario de la Capitol como quien se dispone a contar una mala noticia. Son sólo sensaciones, ya digo. Serán las urnas las que digan si todo esto que viví el viernes eran auténticas señales o si, por el contrario, las elecciones son una cosa más complicada de lo que parece y no todo se ve venir. En cualquier caso, insisto, me voy a votar por el candidato que más me ha convencido entre las tres fuerzas con más representación. A lo largo del día supongo que iré contando más cosas de cómo vayan quedando los ayuntamientos que más me interesan y que, en el caso de Galicia, son unos cuantos. Así como en Santiago veo venir el desastre del PP, en Vigo no lo tengo nada claro. Eso sí, mañana por la mañana, en el periódico -que, por cierto, hoy me toca hacer- habrán ganado todos. Saludos