
Cada uno que piense lo que quiera, pero yo sigo creyendo que vale la pena ir a votar. Yo lo haré esta vez -dentro de una hora, o así- en el centro sociocultural de San Lázaro, este barrio del que soy vecino desde hace un año. Si lo que he visto en los últimos días de campaña es el reflejo de los resultados, entonces el Partido Popular se pegará en la capital de Galicia la hostia de su vida. El viernes asistí a las dos fiestas-mitin de las dos fuerzas más votadas en Compostela: PSOE y PP. Lo del PP fue terrible, trágico, casi diría que lamentable. Poco más de cien personas, en su mayoría gente muy mayor que, sentada en lo que un día fue la platea de la sala Capitol, aplaudía sin ton ni son las frases que se emitían desde la palestra. Pero había poca sangre, incluso diría que pocas ganas. Daba la impresión de que, como dicen los del PSOE, el candidato Conde Roa no es capaz siquiera de convencer a los suyos. No fue una fiesta-mitin, qué va. Fue una especie de acto de resginación cuyo mensaje pareciera ser: señores, hasta aquí hemos llegado; abróchense los cinturones porque el hostiazo va a ser tremendo.
Para probar otra sensación, me fui a continuación a la plaza Roja, donde los sociatas habían montado una verdadera fiesta mitin, incluida la actuación de un grupo de folk de esos cuyos miembros todavía creen que un músico es mejor cuanto más rápido toque. No habría mucho menos de cuatrocientas o quinientas personas. Y se respiraba por todas partes olor a triunfo. Gane o no gane, el actual alcalde, Sánchez Bugallo, salió a la palestra como un campeón. Conde Roa, aspirante popular, por contra, había subido al escenario de la Capitol como quien se dispone a contar una mala noticia. Son sólo sensaciones, ya digo. Serán las urnas las que digan si todo esto que viví el viernes eran auténticas señales o si, por el contrario, las elecciones son una cosa más complicada de lo que parece y no todo se ve venir. En cualquier caso, insisto, me voy a votar por el candidato que más me ha convencido entre las tres fuerzas con más representación. A lo largo del día supongo que iré contando más cosas de cómo vayan quedando los ayuntamientos que más me interesan y que, en el caso de Galicia, son unos cuantos. Así como en Santiago veo venir el desastre del PP, en Vigo no lo tengo nada claro. Eso sí, mañana por la mañana, en el periódico -que, por cierto, hoy me toca hacer- habrán ganado todos. Saludos